Román Cendoya | Lunes 12 de mayo de 2008
María San Gil ha decidido no apoyar la ponencia política del Partido Popular. Lo hace porque obviamente las líneas políticas diseñadas no siguen los sólidos principios que han llevado a María a mantenerse en la política, derrotando un cáncer y jugándose su vida y su libertad. Rajoy, cual Groucho Marx, hasta el nueve de marzo tenía unos principios y como no ha ganado, con tal de seguir en el puesto, ahora tiene otros. Así no es María.
La ponencia política del PP copia la actuación y esquema que sigue Rodríguez. Tibio, acomodaticio y claudicante. Un ejemplo. El presidente Rodríguez ha dicho este domingo, en la Fiesta de la Rosa, que va a trasladar al Lehendakari Ibarretxe que “los vascos no quieren aventuras”. Y lo dice ahora, después de pasarse cuatro años de aventurero negociando políticamente con ETA. Me molestan mucho todos los que hablan con tanta rotundidad de nosotros “los vascos” como si fuéramos un ente único y uniforme. Hablar así de los vascos es una deformación típica de nazionalistas y de Rodríguez. Me preocupa mucho comprobar cómo el presidente sigue igual que en la legislatura pasada. Se adorna con frases rotundas que nada tienen que ver con su acción política. Y me preocupa más intuir que Mariano Rajoy, desde la ponencia política, se quiere subir al carro de la debilidad ideológica. Por eso María San Gil, que sufre en primera línea de fuego las consecuencias de esas “aventuras” ha decidido que ella continúa en la realidad de la libertad, de España y de la Constitución.
¿Cuándo ha descubierto Zapatero que “los vascos no queremos aventuras? ¿Lo sabía cuando decidió convertir a Otegui y Permach en “hombres de paz”? ¿Y cuando hizo que la Fiscalía rebajara la petición de condena de De Juana? ¿Sabía Rodríguez que no queríamos aventuras cuando dejaban pasear a De Juana por Donosti y dormir con su novia? ¿Y cuando desde la policía o interior avisaron a Elosua de que iban a actuar contra el aparato de recaudación de ETA? ¿Y cuando mintió a los españoles diciendo que interrumpía los contactos con los terroristas después de los asesinatos de la T4 manteniendo la negociación política? ¿No es una aventura ofrecer a los terroristas modificar la realidad política de Navarra creando órganos políticos comunes y un futuro de unidad política? ¿Y forzar a la justicia vía fiscalía para que los terroristas pudieran presentarse a las elecciones y ocupar municipios? Rodríguez es la persona menos cualificada para describir las acciones políticas como “aventuras”. Es una frivolidad llamar “aventura” al proyecto secesionista e independentista del nazionalismo vasco. Es una ilegalidad y un problema que ha condicionado la vida política de España durante demasiados años. Y a la ponencia política del Partido Popular no le preocupa.
Lo preocupante es que el aventurero Rodríguez sigue de excursión. Su partido apoya y promueve las mediáticas y nada útiles mociones éticas. Otro adorno que sirve para aparentar que hacen algo contra los terroristas sin que se traduzca en algo útil o eficaz. Zapatero puro y duro. La semana pasada se aprobaron las mociones éticas de Soraluce y Legazpi. ¿Y? Pues que José Luis Aziaga y Sotero Plazaola siguen siendo los alcaldes de sus municipios por ANV. Ésta es la “contundente” política antiterrorista de Rodríguez. Hay que escuchar las declaraciones de estos alcaldes después de aprobarse las mociones para comprobar cómo se crecen los terroristas ante las medidas políticas de Rodríguez. Sólo le tomarán en serio el día que disuelva los municipios. Algo que puede hacer pero que no quiere. Eso sería luchar contra los terroristas. Nada más lejos de su voluntad. ¿Y de la de Rajoy?
Es verdad que somos muchos los vascos que no queremos aventuras. Ni las de Zapatero, ni las de los nazionalistas. Ni las que parece querer desarrollar Rajoy. Muchos vascos, con María a la cabeza, queremos libertad. Queremos paz. Queremos justicia. Queremos vivir en un Estado de Derecho. Somos muchos lo vascos que exigimos al presidente del Gobierno de España que derrote a ETA. Pero Rodríguez sigue sin utilizar el verbo derrotar para decir lo que va hacer con ETA. Dice que “va a decir a”, pero actuar y hacer contra los terroristas nada de nada. Con Rodríguez la “aventura vasca” va a seguir. ¿Alguien cree que el proyecto independentista vasco vaya a parar porque Rodríguez les va a decir algo? ¿Y cuánto contribuye Rajoy a que el problema siga respaldando políticas que no comparte María San Gil? La aventura vasca continúa.
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