En la FRONTERA
Domingo 23 de marzo de 2014
Son los mejores. Son los nuestros con “enfermedades raras”. Este pasado día 21 de ha celebrado el Día Mundial del síndrome de Down y en esa jornada, sólo en esa jornada, nos hemos acordado de esos niños que padecen esa enfermedad. Por eso me van a permitir que mi Crónica Religiosa de esta semana esté dedicada a todos padres que tienen la fortuna y el valor de vivir, de ayudar a vivir, aun niño con síndrome de Down o con cualquiera de centenares de “enfermedades raras”.
El Papa nos daba hace semanas una lección cuando abrazaba en la Plaza de San Pedro a varios de estos niños. Una lección que nos viene muy bien a todos, porque ahora mismo cuando existe la gran polémica del aborto y cuando tenemos a un niño con una de estas “enfermedades raras” nos damos cuenta de la alegría que nos transmiten y del milagro que hace Dios en nuestros duros corazones.
El pasado jueves en el semanario ALFA y OMEGA, nuestra compañera Mar Velasco escribía un artículo que es una de esa lecciones.
Mar quiero pedirte perdón por atreverme a reproducir el último párrafo de tu artículo, pero creo que es la mejor forma de darte las gracias y ánimo. Gracias de parte de todos los que tenemos hijos y nietos con “enfermedades raras” y ánimo porque el Señor ha demostrado que “te quiere más”: “Francisco se ha encargado de demostrarnos que es un bebé que sólo se distingue de los demás por un invisible cromosoma extra. Y no ha dejado de darnos serenas lecciones de vida. Aunque sabemos que esto no hecho más que empezar, Francisco nos ha enseñado a proyectar más allá del maravilloso día a día, a disfrutar mucho más de las cosas pequeñas, de los pequeños logros conseguidos con un mayor esfuerzo, como cuando intenta levantar la cabeza en una simpática lucha sin cuartel contra su hipotonía muscular. Nos ha enseñado a dar gracias a la vida, sin preocuparnos más que los justo por lo que pueda ocurrir mañana. Y lo más importante, nos ha enseñado a conjugar el verbo amar y a desterrar el adjetivo perfecto en una sociedad competitiva que tiende a rechazar a los más débiles”.
Gracias Mar y pido a Dios que vivas una Pascua permanente con Francisco. Se lo deseo también a todos aquellos que disfrutan de sus hijos o nietos con “enfermedades raras”. Y a mí mismo, porque “son los mejores”.
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