Opinión

Venezuela, en picado

Jueves 27 de marzo de 2014
Nicolás Maduro afirmaba haber abortado un nuevo “intento desestabilizador”; en esta ocasión, un golpe de estado. Lo único que se sabe es que hay tres generales y un número indeterminado de oficiales detenidos; algo, por lo demás, novedoso, ya que hasta la fecha el ejército ha sido uno de los puntales del chavismo. De hecho, Chávez era militar de carrera y, por tanto, “uno de los suyos”.

Con Maduro, las cosas son diferentes. El heredero de Chávez no tiene para nada el carisma de su mentor, y su bagaje intelectual es poco menos que inexistente. El chavismo, lejos de solucionar los problemas de Venezuela, los ha empeorado y ha creado otros nuevos e igualmente graves, hasta colocar al país en una situación calamitosa. Si Chávez fue el responsable de crear esta situación, Maduro ha logrado algo difícil: que los venezolanos echen la vista atrás un año y deseen volver a esos tiempos.

Desde que llegó al poder, Maduro se ha intentado ya una treintena larga de golpes de estado, intentos de secuestro o asesinato y extorsiones varias. Todo ello no es sino una impostura tan chusca como absurda para aparecer como víctima de un complot a la vista de los suyos y así justificar medidas excepcionales. En cualquier caso, si las fuerzas armadas venezolanas empiezan a cuestionarse el liderazgo de Maduro, ya puede éste buscar el apoyo -si cabe, aún más- del régimen cubano si quiere perpetuar el suyo.