El Museo Arqueológico Nacional abrirá este martes sus puertas tras dos años y medio cerrado, y catorce inmerso en la planificación y reforma arquitectónica del edificio, así como la restauración de la mayor parte de su colección permanente. El museo, que ha aumentado su superficie útil en un 13 por ciento, expone 13.000 piezas que abarcan desde la Prehistoria al siglo XIX. Mejora estéticamente, adapta el programa museístico a la tecnología y ahonda en su labor pedagógica.
Del 1 al 20 de abril, el
Museo Arqueológico Nacional abrirá gratis para aquellos interesados en contemplar el resultado de los 14 años de planificación y obras en los que ha estado inmerso un edificio del siglo XIX que ha sido transformado en uno del siglo XXI con espacios diáfanos, techumbres acristaladas y cuidada iluminación.
Este jueves, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, y el director del MAN, Andrés Carretero, han presentado en rueda de prensa los resultados de la
reforma integral de un edificio neoclásico, en el que no se había intervenido desde los años 60 del siglo XX.
“Era el último museo estatal pendiente de reforma”, ha dicho Carretero, quien ha informado de algunas de los nuevos espacios del museo: tienda, cafetería, salón de actos, talleres didácticos y una sala de exposiciones temporales de 600 metros cuadrados, que será inaugurada con una muestra dedicada al tesoro de la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’.
Aumenta su espacio un 13 por cientoCon cerca de 10.000 metros cuadrados de superficie,
40 salas repartidas en cuatro plantas, dos patios cubiertos y un jardín en el que se puede admirar una réplica de la cueva de Altamira, aspira a situarse entre los museos arqueológicos más importantes de Europa.
Razones no le faltan. A su lavado de cara hay que sumar una
colección de 13.000 piezas expuestas que cuenta con numerosos fondos de Grecia y Egipto, además de aquellos vinculados a la propia historia de España o, si se quiere, a la historia de la historia de los pueblos que habitaron España, y que abarca desde los primeros homínidos, los íberos, la invasión romana, los visigodos o la huella andalusí hasta el siglo XIX, concretamente hasta la aparición de la peseta y el reinado de Isabel II.
Un total de
65 millones de euros han hecho posible el nuevo aspecto del museo, que ve recompensado así 14 años de trabajos supervisados por dos gobiernos diferentes, el del PSOE y el PP, lo que da muestras, según Wert, “de la continuidad constitucional” que ha reinado a este respecto.
A través de tres ejes, calidad, innovación y accesibilidad, el museo se ha renovado no solo estéticamente, sino también metodológicamente, ya que el proyecto museístico ha planteado acertadamente la integración de la
tecnología con la obra expuesta. Así lo demuestra una sala introductoria en la que han sido instaladas dos composiciones formadas por más de 200 pantallas que dan cuenta de la evolución de la humanidad, así como un mapa interactivo de España que explica la diversidad de culturas que la han habitado.
Un museo del siglo XXITambién han sido incluidos vídeos explicativos a lo largo del recorrido, así como instalaciones con piezas recreadas que permiten ser tocadas por el visitante para hacerle partícipe de las texturas y materiales utilizados a lo largo de la historia. Otra prueba del interés del museo por interactuar con su público, y por ahondar en su labor didáctica, es una recreación de la Mezquita de Córdoba en el techo que ayuda a identificar las fases de ampliación y los cambios a los que se vio sometida durante siglos.
En la primera parte del recorrido, dedicado a la Prehistoria, cráneos, fragmentos de pelvis o un esqueleto parcial de hembra adulta de 3,2 millones de años dan la bienvenida a una colección en la que no faltan tampoco omóplatos decorados o una recreación de un campamento campaniforme.
No hay que avanzar mucho para toparse con la estrella de los fondos del Museo Arqueológico, la
Dama de Elche, estratégicamente aislada del resto de las piezas expuestas en el ámbito dedicado a la Protohistoria, precisamente para destacar su importancia.
En el periodo de la Hispania romana, utensilios, joyas, monedas, urnas funerarias y documentos legales comparten protagonismo con mosaicos de grandes dimensiones que adornan paredes y suelos decorados con motivos vegetales y geométricos, y referencias a la mitología.
El tesoro visigodo de Guarrazar, del que forma parte la relevante
corona de Recesvinto, precede a la sala dedicada a la huella andalusí con ejemplos de ventanas nazaríes o artesonados. La Edad Media está representada por esculturas de madera policromada, capiteles de iconografía típicamente medieval –seres monstruosos o Cristo en la mandorla-, cerámica mudéjar o retablos, y la Edad Moderna, por cuadros o una silla de manos pintada por Luis Paret, entre otras piezas que también aluden al Siglo de las Luces.
La entrada general cuesta 3 euros y la reducida, 1,50 euros. El acceso será gratuito los sábados a partir de las 14:00 horas y los domingos.