Opinión

Caso YPF: Cristina Fernández rectifica

Jueves 27 de marzo de 2014
La expropiación en 2012 del 51 % de YPF por parte del Gobierno de Cristina Fernández supuso un gran escándalo internacional, exceptuando, claro está, los aplausos del chavismo y afines, así como el internarse de la presidenta argentina en una inquietante vía de aplastar la seguridad jurídica, algo que situó a Argentina en una condición peligrosamente cercana a una república bananera. Con ello, Cristina Fernández, en su equivocada decisión, no consiguió otra cosa que contribuir a que el establecimiento de empresas extranjeras en el país austral y las inversiones foráneas se alejaran a pasos agigantados.

Ante los graves perjuicios causados a la nación y, sobre todo, la imposibilidad de explotar por sus propios medios los yacimientos –y la reticencia de compañías internacionales de invertir- Cristina Fernández, tras dos años de contenciosos, no ha tenido más remedio que rectificar esa decisión tan nefasta. Ahora, un contrato de treinta y seis páginas y catorce anexos en donde se recogen veintiuna cláusula parece que ha sellado la paz entre Argentina y Repsol. Según este contrato, se blinda el cobro de cinco mil millones de dólares en bonos como indemnización, incluso si se produjera una reestructuración de la deuda argentina, que se saldará en 2033. Por su parte, la petrolera española se ha comprometido a retirar los numerosísimos pleitos que había puesto ante tribunales argentinos, estadounidenses, españoles e internacionales, que ya se aproximaban a la treintena. En el contrato, Repsol acepta la compensación para que se ponga definitivo fin al contencioso de manera amigable, aunque no deja de ratificar su absoluta disconformidad con la expropiación y su procedimiento.

Cristina Fernández ha conseguido que el Senado argentino apruebe el acuerdo alcanzado, aunque tras un largo debate y la oposición de UCR y la alianza UNEN y la abstención del PJ y el PRO. Pese a ello, el acuerdo obtuvo el respaldo del Senado con cuarenta y dos votos a favor, dieciocho en contra y ocho abstenciones. Aún falta, no obstante, que la resolución logre el apoyo de la Cámara de Diputados, si bien en ese caso Cristina Fernández espera no tener problemas, ya que en dicha Cámara predomina el kirchnerismo, y cerrar el asunto antes de finales del próximo mes.

Lo que sí se ha encontrado la señora Fernández es el rechazo de los maestros de Buenos Aires, que están en huelga, y que le reprochan agriamente que dé dinero a Repsol y no para la educación. Con esta postura, los huelguistas no hacen más que dar a la señora Fernández su propia medicina de demagogia, esa demagogia que la presidenta argentina empleó a fondo cuando, sin pensárselo dos veces, expropió YPF. Bien está que ahora haya tratado de enmendar el desaguisado, pero para ese viaje no hacían falta estas alforjas.

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