CRÍTICA
Domingo 30 de marzo de 2014
Santos Juliá: Nosotros, los abajo firmantes. Una historia de España a través de manifiestos y protestas (1896-2013). Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Barcelona, 2014. 885 páginas. 35 €
El denominado affaire Dreyfus acaecido en Francia en los estertores del siglo XIX marca un antes y un después en las atribuciones y el papel que los intelectuales desempeñan en la sociedad. Cuando se puso en la picota al capitán Alfred Dreyfus, de origen judío-alsaciano, inculpándole de espionaje a favor de los alemanes y la sociedad francesa se dividió en dos partes, una en pro de la inocencia de Dreyfus -que finalmente se demostró-, y otra en su contra, el escritor Émile Zola publica en el periódico L’Aurore su célebre escrito “J’accuse” dirigido al presidente de la República francesa. La carta aparece en ese diario el 13 de enero de 1898 y a partir de ese momento al término “intelectual” se le añade un nuevo significado y muchos intelectuales se convierten en agentes activos a la hora de intervenir en cuestiones de carácter social y político, alzando su voz crítica ante situaciones que consideran injustas.
Precisamente a finales de la década de los años noventa del siglo XIX comienza el reconocido historiador Santos Juliá esta obra, monumental y ambicioso trabajo de gran interés que, precedido de una clarificadora introducción, recoge, de manera cronológica, cerca de quinientos manifiestos, cartas y escritos de protesta y denuncia, debidos a la sociedad civil, que abarcan desde 1896 hasta prácticamente el aquí y ahora. Sin duda, como reza el subtítulo del libro, se nos brinda paralelamente una sugerente y original manera de plantear una historia de España en cuanto que se recorre muchas de sus convulsiones ante las cuales “los abajo firmantes” se pronunciaron. Unos “abajo firmantes” que han ido ampliándose cada vez más allá de lo que podrían entenderse por “intelectual”, y componiendo un núcleo que, ciertamente, ha pasado por no pocas variantes, desde los calificados como “trabajadores de la cultura”, hasta grupos específicos de profesionales -docentes de todos los niveles de la enseñanza, personal sanitario, investigadores…- que llaman la atención sobre un asunto específico de su ámbito, o afectados por un problema concreto, como por ejemplo los desahucios. De ahí que este libro sea también un itinerario por los distintos avatares del vocablo “intelectual” y de a quienes puede aplicársele: “No han desaparecido, ni muerto, los intelectuales, no -apunta Santos Juliá-: lo único que ha ocurrido es que desde los tiempos del Desastre se han transformado, como tendremos ocasión de ver, en un elemento más, pero no el más decisivo de los llamados trabajadores de la cultura. No es exactamente lo mismo, aunque tampoco sea lo contrario”.
A toda la variopinta diversidad que hoy circula por los manifiestos, que, sin duda, dentro de su heterogeneidad poseen ciertas particularidades estilísticas comunes, ha contribuido enormemente internet. Muchos manifiestos aparecieron en diarios y revistas en papel, soportes a los que en la actualidad se ha sumado de manera creciente, y en buena medida, ha sustituido, la red. Una importante novedad que Santos Juliá tiene muy en cuenta y valora como se merece: “Cada día -señala- aparecen nuevos manifiestos colgados en la red en los que se reiteran antiguas demandas, se plantean nuevas reivindicaciones, o se formulan propuestas para hacer frente a nuevos problemas. […] La impresión que transmite toda esa abundancia y diversidad de manifiestos, de la que aquí sólo se puede ofrecer una muestra, es que la red ha actuado, especialmente desde el estallido de la interminable crisis económica, política, social, cultural e institucional, como un instrumento de movilización de grupos de personas organizados en distintas clases de sociedades y plataformas, que en ocasiones cumplen también el papel de matrices de nuevos partidos políticos”.
Esta significativa recopilación se inicia con una carta de Miguel de Unamuno, fechada en Salamanca el 28 de noviembre de 1896, que dirige a Antonio Cánovas del Castillo, a la sazón jefe de Gobierno, para pedir clemencia hacia su amigo Pedro Corominas, acusado injustamente, según el autor de la misiva, de haber colaborado en un atentado anarquista. La razón de empezar la obra con esta carta de autoría única la explica Santos Juliá en cuanto que es el primer documento que incluye el término “intelectual”. La Generación del 98, de la que quizá su figura más emblemática fuese Unamuno, tenía mucho por lo que escribir manifiestos -aunque optó más por el lamento personal que colectivo- cuando, tras la pérdida de las últimas colonias ultramarinas, España se sumió en una profunda crisis. Y, de crisis a crisis, el trabajo se cierra con el manifiesto “Convocatoria Cívica”, que, en julio de 2013, se presentó en el Ateneo de Madrid con la pretensión de aportar soluciones a la crisis actual. En medio, numerosos escritos que comprenden distintas generaciones y diferentes periodos de la historia española, divididos como sigue: I. Del fin de siglo a la caída del trono (1896-1931); II. En la República, la guerra y la revolución (1931-1939). III. Larga postguerra, exilio sin fin (1939-1961). IV. Frente a la dictadura (1962-1975). V. En transición y con la democracia (1976-2004). VI. En la red, frente a la crisis (2004-2013). Entre los manifiestos incluidos, aparece un buen número referido a las aspiraciones de los nacionalismos periféricos -especialmente el catalán-, que se consignan en su lengua original.
Santos Juliá, catedrático emérito de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y profesor visitante de numerosas universidades europeas y del otro lado del Atlántico, es autor, entre otros títulos, de Vida y tiempo de Manuel Azaña, de quien editó sus Obras completas en siete volúmenes, Elogio de Historia en tiempo de Memoria, Camarada Javier Pradera e Historia de las dos Españas, que le valió el Premio Nacional de Historia 2005, y donde ya se ocupaba en especial de estudiar la figura y características del intelectual, asunto que ahora retoma en este su último libro. Nosotros, los abajo firmantes se presenta el martes 1 de abril a las 13:00 horas en la Fundación José Ortega y Gasset/Gregorio Marañón de Madrid (c/ Fortuny 53) en un acto en el que participan Fernando Savater, Eduardo Arroyo, Miguel Ángel Aguilar, Joan Tarrida y José Varela Ortega.
Por Carmen R. Santos
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