Ginés Sánchez: Los gatos pardos. IX Premio Tusquets de Novela. Tusquets. Barcelona, 2013. 301 páginas. 18 €. Libro electrónico: 11,99 €
Lobisón (2012), la descarnada lucha causada por la amorfa venganza de un licántropo, fue la atrevida carta de presentación de Ginés Sánchez. Al poco nos llegó esta segunda novela del escritor murciano,
Los gatos pardos, vencedora del concurrido IX Premio Tusquets, que insiste en mostrar los vericuetos más salvajes, violentos, tristes y oscuros del alma humana.
En la noche murciana de San Juan, allá por finales de junio, se enroscan como serpientes las atípicas vidas de tres personajes, que padecen fuertes miserias y alguna bondad, esas que de algún modo más tenue, cómodo o burgués, quien más quien menos ha presentido alguna vez en su vida. Aunque al lector precavido no debe distraer el paisaje -siempre simbólico- de que las hogueras que arderán con mayor luz son siempre internas y a cuyo tortuoso avistamiento los ojos de algún que otro personaje se abismarán. Hay algo de espectral pero más aún de extrema cercanía que produce al lector una sensación de tiempo detenido, como si el reloj se hubiera transformado en piedra.
Los gatos pardos presenta tres relatos distintos con lazos internos y una coda final que los abraza. El exquisito pudiera ver algo deshilachado el engarce entre tales historias: un ajuste sanguinario entre bandas mafiosas con sórdido secuestro y peor tortura, la violencia juvenil cargada de sexualidad y los asesinatos de un psicópata. Sin embargo, la óptica del personaje asumida durante todo el libro resulta eficaz aglutinante para Ginés Sánchez, quien sabe modular con diversos relieves y múltiples formas la más oscura arcilla psicológica de estos complejos seres de ficción. Como bien se advierte a cierto punto, a su manera, todas las voces tienen una suerte de eco, de vaga respuesta presentida, aunque son huellas que conducen a siniestros laberintos del alma humana.
El primer relato resulta acaso el mejor trenzado por la dosificación de información, el ritmo vertiginoso y un fuerte
crescendo de violencia. Se desparraman destellos de excelente narración por doquier. Una simple descripción del cielo a modo de detalle lírico de las nubes puede anticipar y resumir de forma metafórica con una leve sustitución el tema del relato: “El ala del avión deshilachando corderos”. Y un personaje respira como “una cafetera vieja” transmitiéndonos su calvario agónico.
Aunque los personajes expresen en términos de blanco o negro, morir o matar, sufrir u olvidar, sus emociones, en las páginas de este libro todo resulta mucho más profundo y sutil. Valgan las páginas extremas donde se narra una lenta y profesional tortura o aquellas otras donde se detallan las sensaciones producidas por una ruleta rusa. Por si fuera poco con saber narrar, el escritor murciano tiene atento oído para la conversación, atención a los detalles y gran capacidad para todo tipo de matices. Su primera novela trasteaba al remiendo con el tópico literario del hombre lobo, a la manera del autor que asume riesgos para hacerse notar. Esta segunda novela, sin embargo, descubre que aquella intención es la voluntad real del escritor por desbrozar nuevos senderos a esos pocos temas ya consabidos que aun con las distintas irisaciones de época connaturales actúan con los viejos resortes de siempre. Un libro de gozosa y exigente lectura. Con estos personajes de una noche oscura donde no todo son gatos pardos, Ginés Sánchez confirma ser un escritor a quien conviene seguir con atención.
Por Francisco Estévez