El historiador y ex militar Gabriel Cardona define a Franco como una persona que "aún sin ser inteligente, ni culto, sí era un astuto" y eso, junto con el establecimiento de un régimen "militar", le permitió mantenerse en el poder durante casi cuarenta años.
Franco, sostiene el historiador, "utilizó a los militares como si fueran una clase política y esa combinación de astucia y de suerte fue la que propició que, sin haber participado en la preparación del golpe de 1936, a los pocos meses fuera nombrado Jefe del Estado y Generalísimo".
A partir de entonces, Franco inició una tarea de zapa con la finalidad de colocar a todos los generales a su servicio y cuando la Guerra Civil terminó "no abandonó el poder, como esperaban algunos de estos generales, sino que, ayudado por Serrano Súñer y Carrero Blanco, asentó una dictadura personal cuyo núcleo era el poder militar, aunque los militares fueron privados progresivamente de toda capacidad de decisión".
Esos mismos militares, agrega Cardona, acabaron convertidos en "piezas de la máquina política y gestores de las instituciones represivas".
La "anulación" de la FalangeEl propio Cardona se pregunta cómo acaba siendo hegemónico un partido como la Falange, que "en las elecciones de febrero de 1936 obtiene 44.000 votos, es decir, el 0,07% del total".
El autor da una explicación, en parte, cuando apunta que, lejos de lo que sucedió con el estado nazi, "Franco da un golpe de estado desde arriba y controla la Falange con militares, pero no los generales, sino el escalafón siguiente, básicamente los alférez profesionales".
Aunque a los ojos actuales y de los demócratas Franco es un dictador "cruel", desde su propia óptica, asegura Cardona, sus actuaciones son "fruto de una lógica de guerra" y de una "formación militar africanista", y se explican por una infancia y una juventud desgraciadas.
La esencia del régimen franquista es "el control absoluto del estado, la justicia, la política y la represión, a través de los militares", comenta Cardona.
Crítico con la "amnesia histórica"Para Cardona, el sistema franquista ha tenido, sin duda, "continuidad" con la democracia. El historiador se muestra crítico con los vientos actuales que pretenden no mover la historia del pasado: "Lo peor es la amnesia, y hay que recordar que España hizo, a la muerte de Franco, un ejercicio voluntario de amnesia".
Esa amnesia y el sistema educativo son, en su opinión, las causas de que muchos de sus alumnos no hubieran oído o leído casi nada del franquismo: "Una situación dramática, porque tu país se ha quedado de repente sin su pasado".
Franco preside un desfile militar