Sábado 12 de abril de 2014
Arrancaba ayer viernes la “operación salida” de Semana Santa, con menos desplazamientos previstos que el año anterior. Quizá por eso, en la DGT son optimistas en lo que a seguir reduciendo la siniestralidad se refiere, aunque lo suyo sería llevar a cabo una prevención efectiva, en lugar de otro tipo de consideraciones. Prevención que pasa no sólo por recaudar a base de sanciones, sino educar y concienciar a los ciudadanos acerca de una conducción responsable y, fundamentalmente, manteniendo la red viaria española en un estado, cuando no óptimo, al menos aceptable de conservación. Y eso, a día de hoy, está lejos de conseguirse. Hace ya algunos años –y en plena furia constructora- el economista José Luis Feito advirtió que la conservación de la red viaria española no sería gratis –nada lo es: plantearía un problema económico considerable. Pues bien, en esas estamos.
Que Tráfico ponga el acento en vigilar más las carreteras secundarias o en comprobar si se conduce en autovías y autopistas por el carril izquierdo (como regla general y estricta, un disparate) o utilizando los intermitentes (un requisito razonable) son cuestiones relativamente accesorias. Lo prioritario es -o debería ser- asegurarse del buen estado de los vehículos y en circular sobre firmes en buen estado y con una señalización en condiciones. Los números son concluyentes y, afortunadamente, es evidente que los accidentes se han venido reduciendo desde hace ya muchos años. Debemos felicitarnos por ello y hacerlo a las autoridades. Sin embargo, también hay que recordar a esas mismas autoridades que la siniestralidad al volante no se reduce con voracidad recaudatoria, sino poniendo los medios para que la circulación sea lo más segura posible. Y eso no es sólo cuestión de Semana Santa, sino que ha de ser una tarea permanente, donde prime la conservación y la educación por encima de la recaudación.
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