Lunes 14 de abril de 2014
Ya se han producido los primeros choques violentos en Ucrania entre las fuerzas leales a Kiev y las milicias pro rusas. Hasta la fecha, ha fallecido un miembro de las fuerzas especiales ucranianas y hay cinco soldados heridos en Slaviansk, y todo parece indicar que en breve esta cifra aumentará.
Era de prever que antes o después la tensión acabara por desembocar en víctimas mortales. Es un hecho que en Ucrania hay un sector de la población -minoritario pero significativo- abiertamente pro ruso. Y es hasta cierto punto comprensible que desde Moscú se quiera amparar a gentes “de su entorno”. Pero de ahí a llevar a cabo ingerencias desestabilizadoras de tinte cuasi bélico media un abismo; que es justo lo que está haciendo Rusia: instigando al secesionismo, cuando no actuando impunemente.
A Rusia no le interesa una Ucrania viable. Prefiere un país débil, incluso un estado fallido larvado por diversos procesos secesionistas que dificulten sobremanera su gobernabilidad. Su actitud es tan reprobable como la falta de iniciativa internacional a la hora de evitar esta situación: una expresión de la debilidad europea porque un continente que depende energéticamente de sus potenciales agresores poco puede hacer.
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