Feliz Pascua de Resurrección

CRÓNICA RELIGIOSA

Domingo 20 de abril de 2014
Hoy es un gran día: Jesús ha resucitado. Muchos que regresan a sus casas tras este corto periodo vacacional, lo hacen con esa alegría. Otros, también muchos, han pasado por esta Semana Santa, sin sentimiento alguno. Por eso en este día de regocijo quiero detenerme en la gran reflexión que el padre Cantalamessa hizo el Viernes Santo en la Basílica de San Pedro, ante el Papa FRANCISCO.

Una gran reflexión sobre la figura de Judas, “uno de los dramas más sombríos de la libertad humana”. Cantalamessa nos recordaba que “a Judas se le confió la bolsa común del grupo.Ya con ocasión de la unción de Betania había protestado contra el despilfarro del perfume preciosos derramado por María sobre los pies de Jesús, no porque le importaran de pobres sino porque era un ladrón y, puesto que tenía la caja, cogía lo que echaban dentro”.

Asunto del que hemos hecho cosa corriente en nuestros días y es que como recordaba el predicador “el dinero es el ídolo por antonomasia”. ”El dinero es el Dios visible, a diferencia del Dios verdadero que es invisible”. “El apego al dinero -dice la Escritura- es la raíz de todos los males. Detrás de cada mal de nuestra sociedad está el dinero o, al menos, está también el dinero” “¿Qué hay detrás del comercio de la droga que destruye tantas vidas humanas, detrás del fenómeno de la mafia y de la camorra, la corrupción política, la fabricación y el comercio de armas, e incluso -cosa que resulta horrible decir- a la venta de órganos humanos extirpados a niños?. Y la crisis financiera que recorre el mundo, ¿no es debida en buena parte a la detestable codicia de dinero? .Judas empezó sustrayendo algún dinero de la caja común. ¿No dice esto nada a algunos administradores del dinero público?”

“Pero, sin pensar en estos modos criminales de acumular dinero, ¿no es ya escandaloso que algunos perciban sueldos y pensiones cien veces superiores a los de quienes trabajan en sus dependencias y que levanten la voz en cuanto se apunta la posibilidad de tener que renunciar a algo, de cara a una mayor justicia social?”

Grandes preguntas y respuestas en el aire ante el Papa y los miembros de la Curia asistentes al oficio religioso. Por eso, he querido recogerlas en esta Crónica Religiosa semanal, porque como también nos decía el Padre Cantalamessa “la traición de Judas continua en la historia y el traicionado es siempre él, Jesús. El mayor pecado de Judas no fue haber traicionado a Jesús, sino haber dudado de su misericordia. Si lo hemos imitado en la traición, no lo imitemos en la falta de confianza”.

Me van a permitir, queridos lectores de EL IMPARCIAL, que finalice esta Crónica Religiosa con las palabras con las que el Padre Cantalamessa terminó su homilía. Son muy bellas:

«Dios mío, he resucitado y estoy aún contigo!
Dormía y estaba tumbado como un muerto en la noche.
Dijiste: «¡Hágase la luz! ¡Y yo me desperté como se lanza un grito!.
Padre mío que me has generado antes de la aurora, estoy en tu presencia.
Mi corazón está libre y la boca pelada, cuerpo y espíritu estoy en ayunas.
Estoy absuelto de todos los pecados, que confesé uno a uno.
El anillo nupcial está en mi dedo y mi rostro está limpio.
Soy como un ser inocente en la gracia que me has concedido».

Este puede hacer de nosotros la Pascua de Cristo.