CRÍTICA
Domingo 20 de abril de 2014
Fernando Reinares: ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Barcelona, 2014. 320 páginas. 18,50 €
Los atentados ocurridos en Madrid el 11 de marzo de 2004, de los que este año se cumple su décimo aniversario, marcaron un hito en la historia política y social de la España reciente. Hito doloroso, sobre todo por los 191 muertos de aquella mañana. Pero también por las tensiones y la fractura social derivadas del tratamiento político y mediático otorgado a la masacre desde sus primeros minutos hasta la fecha de hoy. El 11-M desató ríos de tinta en nuestra prensa nacional, más un puñado de ensayos de índole y factura periodística. Por eso resulta llamativo que en todos estos años no se hubiera publicado monografía seria alguna que tratara sus pormenores estratégicos y operativos. Incluso el pionero de los estudios académicos sobre terrorismo en España, el profesor Fernando Reinares, quien venía ocupándose largamente del tema, ha tardado diez años en sacar a la luz un libro que resumiera sus investigaciones al respecto.
Ojalá el libro que hoy reseñamos hubiera salido a la luz antes. De haber ocurrido así quizá también se hubieran aplacado antes algunas de las extravagantes leyendas surgidas en torno al complot terrorista más letal perpetrado en Europa durante las últimas décadas. Pero hubiera sido imposible pues las indagaciones que dan fundamento a un libro como ¡Matadlos! no se improvisan. Conviene insistir en lo que el producto contiene: una investigación académica, bastante distinta por cierto de lo que suele presentarse como “periodismo de investigación”… E insistimos también en su objetivo: desentrañar quienes realizaron los atentados, cómo lo hicieron y con qué propósitos. Dos claves más definen el libro. Una, su elaboración a partir de lo que carecían los autores de otros ensayos previos. A saber, un conocimiento profundo y amplio sobre los fenómenos terroristas y especialmente sobre el terrorismo de inspiración yihadista, en el que se enmarca el 11-M. Y dos, la revisión exhaustiva de un gran numero de fuentes documentales de primera calidad (informes y notas judiciales, policiales y de inteligencia) a las que Reinares ha tenido acceso privilegiado.
El método aplicado es a la vez narrativo y analítico. Y el resultado es un libro denso, debido a la profusión de nombres e informaciones y conexiones entre unos y otras y, sin embargo, de lectura cómoda y entretenida. No lo tenía fácil el autor. Pues, como el mismo se encarga de demostrar, las cadenas de causalidad que desembocan en los atentados de Madrid, las personas y estructuras involucradas en su ideación y preparación y sus vínculos con otros actores y escenarios del yihadismo global configuran una trama realmente laberíntica.
Como Reinares y su editorial se han preocupado de difundirlos no creemos revelar ningún misterio si se adelanta la interpretación del 11-M que ofrece ¡Matadlos¡. La iniciativa de los atentados partió de algunas personas que pertenecieron a la primera célula que Al Qaida implantó en España, varios años antes de atacar Nueva York y Washington, es decir antes de 2001, lo cual refutaría la idea de que sus autores no eran yihadistas o que si lo eran se trataba de un grupo local e independiente. El deseo de atentar en España ya existía en el ánimo de uno o varios de los autores del 11-M antes de 2003. O sea, antes de iniciarse la guerra de Irak e incluso antes de las protestas que precedieron a la intervención norteamericana en ese país del Golfo. Quizá lo más novedoso de esta versión sobre el 11-M se encuentre en su tesis sobre el protagonismo esencial de Amer Azizi, uno de los líderes de la ya citada primera célula de Al Qaida en suelo español. Apoyándose en diferentes informaciones Reinares asigna el papel de principal inductor de los atentados a ese individuo de origen marroquí pero casado con española. Y atribuye además esa labor de inducción a un deseo de venganza, en este caso contra las autoridades españolas por haber desarticulado en noviembre de 2001 la célula yihadista que el propio Azizi se había ocupado de crear. Desde una perspectiva académica, la hipótesis es interesante porque, pese a contribuir ciertamente a la formación de no pocas vocaciones asesinas y extremistas, la venganza no siempre constituye motivación suficiente para desencadenar la decisión de cometer un atentado terrorista, generalmente determinada por consideraciones estratégicas.
Pero la hipótesis es aún más relevante porque desde finales de 2001 Azizi residía en Pakistán donde ejercía un importante cargo dentro del directorio de Al Qaida. En consecuencia, si Azizi ordenó y supervisó los ataques a los trenes de Madrid, tal y como Reinares infiere y defiende, la autoría intelectual de los mismos correspondería claramente a Al Qaida (extremo éste que la investigación judicial sobre los atentados no logró determinar). Esa conclusión aporta un hilo conductor a todo el libro y ayuda a infundirle apariencia de trama negra, solo que construida mediante un concienzudo ejercicio de conexión e interpretación de fechas, personas y hechos. Todo lo cual hace aún más sugerente la lectura de ¡Matadlos¡. Y ello sin necesidad de introducir conspiraciones políticas/policiales/criminales; que para eso ya tenemos a los todólogos de guardia.
En fin, un libro riguroso, irrenunciable para cualquiera que aspire a conocer cómo se fraguó una masacre que marcó la vida de los españoles.
Por Luis de la Corte Ibáñez
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