Opinión

Pájaros y trinos en persona

Santiago López Castillo | Domingo 20 de abril de 2014
Pese a considerarme animalista, no soy por vocación pajarero. Pero sí soy admirador de los trinos -el mejor audífono- , comportamientos y evoluciones de las aves que pueblan la orografía española. Afortunadamente, y que se chinchen los envidiosos,tengo en mi lugar de la sierra madrileña todos los pajarillos de Dios y de San Francisco de Asís. En vivo y en directo, que dicen los cursis horteras. Mil veces mejor que National Geographic que te los echan en la 2 envueltos en celuloide.

?Aun sin clarear el día, el mirlo no blanco te despierta de forma estridente y a la hora se pone en marcha todo ese revoloteo cantaor anunciando la mañana. Te recuerdan que estás vivo y con sueño. Madrugadores también son los gorriones que pían hasta la extenuación mientras se ejercitan en las ramas de los árboles. Es la avecilla humilde que viste hábito franciscano con la que los hijos de puta se ejercitaban con la escopetilla: al gorrión, perdigón. Mis tórtolas del jardín dan señales de vida en cuanto me ven por los ventanales desayunando. Ellas, las turcas, hablan perfectamente español, aguardan a que les dé el pan con leche y unas gotas de miel. No se me separan. Habitan en mis centenarios abetos. Pero si, por casualidad, se me separasen, saben que, más arriba de la montaña, les aguarda el cazador para estofarlas en escabeche o al arroz.

?Luego me vienen los carboneros o herrerillos, que se deleitan y te deleitan haciendo acrobacias en las ramas, y no falta el gracioso petirrojo, con su pechito naranja, no como el naranjito, que era pelotero y cabezón, al que le encanta convivir con el hombre, bien sea el “cónyuge” o la “cónyuga”. Y también se deja ver el agateador común que trepa mejor que Pérez de Tudela, me quedé ahí en las escaladas, pero tienen mucho mérito, ya van por los 8.000 y más, vértigo. Y ya llegando el buen tiempo -anuncian todo, no son como los de tele-tienda, coñazos- aparecen los verderones en pandilla. Incluso el chochín, el pajarillo más diminuto de las avecillas (Troglodytestroglodytes, no llega a los 9, 5 cms). A este respecto, siendo presidenta del Senado Esperanza Aguirre, le pregunté -en una entrevista “río” de TVE, “Parlamento”- si sabía lo que era un chochín, porque se creía muy naturalista. Se quedó sorprendida. Pues, mire, señoría, es un pajarillo diminuto que no es más que una brizna en el viento, pesa 8 gramos y le encanta vivir en los jardines del vecino y del propio. (La pregunta tenía su coña, con perdón de los estrictos a la moral y las buenas costumbres aun dicho con intención metafórica).

?Quienes, finalmente, me sacan de quicio son los rabilargos. Córvidos. Bellos y grandes pájaros azules, llevan en la cabeza una capucha nazarena, pero descargan unas cagadas óxidas que ni las bombas de Nepal. Menos mal que conforta el vuelo del águila imperial con sus majestuosas pasadas. Y me dejaba el trino del canario, cuyo cerebro está siendo analizado por científicos argentinos para averiguar los mecanismos del habla humana. Nunca tuve un canario. Y menos en jaula. Solía regalárselo a mi santa. Hasta que un mal día entró la avispa y lo mató. Ambos dos murieron a resultas del aguijón. Quien a hierro mata…. Pues eso.

?Y hoy, gracias a Dios, ha llegado mi ruiseñor “Jesulín”, que eso sí es tener un pico de oro.

PD.- No voy a incurrir en descalificaciones humanas: “Pájaro de mal agüero”,“Pajarraco”, “Ganso” etc. Sería tanto -y perdón por la comparanza- como expresar la palabra “subnormal” con esos niños de déficit mental y que, si les dejásemos, ellos nos llevarían por el buen camino, además de conmovernos.