Mariano Torralba | Lunes 21 de abril de 2014
La próspera empresa de moda joven Mango destruirá (si la abulia municipal lo permite) el cineteatrosaladeconciertos Palacio de la Música; paradigma que fue del lujo de los cines europeos. Ahora, si el dios de los colectivos de izquierdas, capitaneados por el socialista Jaime Lissavetzky, no lo remedia, Madrid perderá definitivamente el “Broadway madrileño” que quiso ser la Gran Vía. Y es que, érase una vez un buen gestor que, en mala hora llegó a regir los destinos de la apreciada institución Caja Madrid; casi lo primero que hizo –dizqueobligado- fue agrupar unas cuantas cajas en ruina y castigar a la nueva institución con el feo nombre de Bankia. Desposeída la querida caja madrileña de la usanza de su centenario hipocorístico: Cajamadrid; la muy madrileña, la muy importante, devino en una cosa, nueva y poco apreciada que, además, en un arrebato de megalomanía adquirió el mejor cine de España para transformarlo en innecesaria sala de conciertos. Luego llegó la crisis, la ruina, la política, los sindicatos, la incompetencia y aquello que costó treinta y tres millones, lo quieren vender en más de cincuenta sin terminar la estúpida metamorfosis de un edificio inscrito en el Catálogo de Inmuebles Protegidos, con blindaje integral por “su gran valor” histórico-artístico que “pretende la conservación integral de su organización arquitectónica en sus características espaciales, volumétricas y decorativas, tanto en acabados como en materiales”. Pero el Partido Popular parece postergar la cultura.
Así, todo creador con rumbo al cénit habrá de arrimarse a la izquierda o permanecer a la puerta de Génova sin que nadie le preste atención. Atención que sí ofrece una izquierda preciada de contar entre sus adeptos a los más destacados culturetas, ilustrados y cejactanciosos del árido espectro cultural de nuestra heredad. Juntitos como siempre (a pesar de sus diferencias) invocan a la razón ética y estética para detener a los cenutrios responsables del hipotético final del Palacio de la Música y convocan manifestaciones ante la fachada del otrora bello recinto. Porque para cambiar su uso actual como sala de conciertos es necesaria una modificación urbanística, que el insensible Ayuntamiento de Ana Botella ve viable.
“Manifestamos –dicen con razón los manifestantes- nuestro rechazo a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana para poder cambiar el uso cultural por otro uso comercial e inmobiliario de los cines históricos de Madrid, y nos sentimos preocupados por la incesante pérdida de espacios culturales en la ciudad. No queremos que Madrid se quede sin sus cines y teatros históricos. No aceptamos que el centro de Madrid deje de ser un centro cultural para ser solamente un centro comercial. Salvar el Palacio de la Música es una prioridad para todos los que amamos la cultura. Queremos que sea declarado Bien de Interés Cultural. Queremos que Madrid vuelva a ser un referente artístico y cultural en Europa”.
La Gran Vía ha perdido diez hermosos cines desde que el Ayuntamiento de Alberto Ruiz-Gallardón y Alicia Moreno, levantara en 2004 el blindaje cultural protector de estas salas ¡para permitir su reconversión en tiendas u hoteles! ¡Ya está bien!
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