Opinión

Cillero a mano alzada

María José Bro | Viernes 25 de abril de 2014
Andrés Cillero es un pintor valenciano que creó el "Grotech-art" en la época de los sesenta en España. Tiene una obra artística muy interesante que he estudiado en profundidad desde hace muchos años. Siempre me ha interesado su plástica y desde que le conocí como profesor de Bellas Artes en 1986 me atraparon sus cuadros. He leído todo lo que se ha publicado sobre él y siempre he querido aportar algo nuevo y seguir investigando. A base de estudiar su pintura he encontrado gran cantidad de manos, en diversas posturas, de diferentes formas y colores de las que nunca nadie había hablado. Las manos de los cuadros de Cillero son protagonistas en 39 de sus cuadros aproximadamente están llenas de significados: manos eróticas, sensuales, sugerentes, trabajadoras, sensibles. Los torsos desnudos femeninos de sus cuadros me distraían de fijarme en ellas. Son muchas las manos que sujetan huevos de gallina metafoseando la vida misma, muchas las manos que se aproximan a pechos turgentes o a pubis insinuosos, también manos que acarician o estrujan prominentes Bottons. Distintos tipos de manos en su gran mayoría femeninas que nos hablan y nos dan una lectura diferente hasta ahora de su obra plástica. Manos que juegan, que crean sorpresa, una de las condiciones esenciales en la obra de arte. Me atrevo a decir que esa condición de sorpresa la tiene la plástica de Cillero, porque ofrece aspectos nuevos y aporta al espectador la capacidad de asombro. La sorpresa es un elemento indispensable en la vida y en la pintura mucho más, Cillero juega a colocar colores y formas sobre la superficie del cuadro y sus reglas son aleatorias. En cualquiera de sus cuadros, aparece un objeto que no se sabe muy bien que hace ahí, ni de donde ha salido, ni porque lo ha puesto allí el artista pero que parece estar muy a gusto, tanto que al cabo de un rato se entiende que no podía estar en otro sitio. Cillero es un artista valenciano que se ha pasado la vida jugando y distribuyendo objetos por sus cuadros con el apasionamiento, la dedicación, el esfuerzo y el sacrificio de cualquier artista inspirado que crea arte, que no se rinde ante las adversidades que hace oídos sordos a la crítica sin miedo, al que dirán. Se ríe de todo y con todo. Coloca manos, torsos femeninos, manzanas, zapatos, huevos, en el sitio adecuado porque tiene la intuición de que es ese su lugar y no otro. Los pinta de color y les da vida. La mano diestra de Cillero, que murió hace veinte años, nos ha dejado un legado de cuadros interesante y moderno, actual que es necesario retomar.