Opinión

El pacto Al Fatah- Hamás y la reacción de Israel

Sábado 26 de abril de 2014
El conflicto entre israelis y palestinos es el cuento de nunca acabar. Lleva enquistado desde hace décadas y prácticamente todos los intentos que ha hecho la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, por solucionarlo han fracasado. No parece que ninguna de las dos partes esté dispuesta a variar un ápice de sus posiciones, con la que llegar al más mínimo acuerdo resulta imposible. Periódicamente, la diplomacia norteamericana convoca una nueva mesa de negociación, que abre esperanzadas expectativas que, finalmente, se deshacen.

Desde hace más de nueve meses, israelis y palestinos, aunque con enfrentamientos puntuales, estaban de nuevo, y también bajo el auspicio de Estados Unidos, manteniendo conversaciones con el fin de alcanzar una paz que siempre se escapa. Pero un elemento inesperado ha venido a torcer que quizá esta vez habría podido avanzarse. Las formaciones palestinas Al Fatah y Hamás, que hasta ahora parecían irreconciliables, han firmado un acuerdo por el que sellan años de rivalidad y disputas y que presentan como definitivo. El acuerdo incluye que en un plazo de cinco semanas se formará un Gobierno de unidad nacional presidido de forma provisional por Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y actual líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y que en unos meses convocarán unas elecciones conjuntas en Gaza y Cisjordania, territorios controlados, respectivamente, por los islamistas de Hamás y por los laicos de Al Fatah.

Nada más conocerse el pacto entre Hamás y Al Fatah, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha roto las negociaciones con la OLP. “En vez de elegir la paz, Abu Mazen [Mahmud Abás] ha establecido una alianza con la organización terrorista que llama a la destrucción de Israel", ha dicho Netanyahu. Ciertamente, su preocupación es lógica, pues Hamás se niega sistemáticamente a reconocer al Estado de Israel. También Estados Unidos ve con recelo el acuerdo, y ha advertido que el reconocimiento de un futuro Gobierno de unidad palestino pasa insoslayablemente por el hecho de que este reconozca el Estado de Israel, abandone la violencia y suscriba los acuerdos firmados por la ANP. Habrá que esperar acontecimientos -Abás ya ha salido en defensa de sus aliados, a quienes presupone que acabarán reconociendo a Israel-, pero, de momento, las negociaciones de paz entre israelitas y palestinos han vuelto a desbaratarse y no parece que la unión de Al Fatah y Hamás vaya a contribuir, sino todo lo contrario, a que puedan reiniciarse.

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