Domingo 27 de abril de 2014
Las informaciones del Pentágono acerca de la violación del espacio aéreo ucraniano por parte de aviones rusos no son sino la constatación oficial de algo que viene produciéndose desde hace tiempo: la presencia militar rusa en el país. Los paramilitares separatistas no tendrían la osadía que tienen si no se supieran respaldados -cuando no armados e instruidos- por Moscú, y se sabe que entre ellos hay militares rusos infiltrados.
En los últimos días, la dialéctica belicista empleada por Putin ha ido subiendo de tono. Sus amenazas de intervención en caso de que se actuara militarmente contra los separatistas -denominados “terroristas” por Kiev- parecen hechas de cara a la galería aunque, en el actual estado de cosas, todo puede pasar. ¿A quién beneficiaría una Ucrania fallida? ¿Existe riesgo de efecto contagio en otros países de la ex órbita soviética? ¿Realmente le compensa a Rusia extorsionar con el suministro de gas a Europa?
La respuesta a estas preguntas la tiene Putin, aunque sería deseable que tanto la Unión Europea como Estados Unidos tuviesen también algo que decir en todo este asunto. Y hasta la fecha, sólo Washington ha empezado a reaccionar. Tarde y sin mucha convicción, dicho sea de paso. Está por ver si el aislacionismo/debilidad de Obama en cuestiones de Europa no le acaba pasando factura.