Souldrivers es un grupo emergente que poco a poco está llenando las salas más conocidas de Madrid con sus voces y talento. Unas 30 personas forman parte de este proyecto de formación liderado por Nuria Elósegui, encargada de impartir clases de técnica y armonía.
El soul, el gospel y el blues se reinventan gracias a
Souldrivers, un grupo emergente que busca su sitio en la oferta cultural madrileña. Se trata de un proyecto de formación liderado por Nuria Elósegui. Con canciones tradicionales afroamericanas y versiones que cuentan con los arreglos de Elósegui, el grupo no para de cosechar éxitos y poner en pie a quien les escucha.
Ya tienen fechas para sus próximos conciertos. El 30 de mayo estarán en la Sala Tempo Club, el 12 de junio en la Rey Louie y el 26 de junio en el auditorio de Móstoles.
El pasado domingo fue su último asalto al escenario. Sobre las tablas de la madrileña Sala Clamores, consiguieron lleno total y una cerrada ovación.
Su mérito es que no son profesionales, lo que sorprende por la mezcla de voces, tesituras y tonos; una gama llena de colores de voz. Distintas edades, distintas vidas, distintas historias, distintos caminos, distintos trabajos, distintas formaciones, y todos unidos por un mismo sueño: disfrutar y hacer disfrutar. Así lo cree
Elósegui, cantante de profesión también, exconcursante del programa
Operación Triunfo y ahora compositora, formadora y directora de este ambicioso proyecto: “La cualidad imprescindible de un cantante de
soul es tener alma”.
Con ese lema, ayuda a los artistas a crecer no solo como profesionales, sino también como personas. Algo que se refleja en el escenario, y en el cariño y el respeto que se profesan unos a otros.
Elósegui es experta en el
voice craft, una técnica moderna que se basa en el desarrollo de la musculatura corporal para ayudar con el cuerpo a sacar el mayor rendimiento posible a la voz sin depender exclusivamente de la laringe. Es un entrenamiento y un modo de vida acompañado de buenos hábitos y responsabilidad, como en cualquier campo profesional.
La alma mater de Souldrivers, en su papel de formadora, instruye a los alumnos en un método. Si es cierto que todos tenemos un color de voz, dentro de ese color hay una tesitura y ella intenta exprimir todas y cada una de las posibilidades de registro, trabajando así los graves, medios y agudos de las voces de su conjunto. De esta forma, los cantantes no se acomodan en un mismo estilo o registro vocal. Esto les hace estar en continuo aprendizaje, un reto constante en el que consiguen explotar sus puntos fuertes y, sobre todo, los débiles.
En el espectáculo del pasado domingo, Raquel Martínez Robledo, una de las componentes interpretó
Spirit in the dark de la gran Aretha Franklin. Para sorpresa de propios y extraños, esta cantante, como los demás, tiene una vida totalmente ajena al mundo escénico. Lo mismo pone una vía para sacarte sangre, que canta una nana para su pequeña o maquilla cual estrella de Hollywood antes de los Óscar.
El dinero que consiguen de cada actuación es simbólico. Lo invierten en grabaciones o en el crecimiento del grupo. Uno de sus objetivos es actuar en la sala Joy Eslava el año que viene y tienen el sueño de grabar un disco.