Martes 06 de mayo de 2014
Desde Filesa, el caso de corrupción y financiación de un partido más escandaloso de la democracia, pasando por Roldán, que se llevó millones y millones de los fondos reservados, hasta el actual caso de los ERE, que permitía a los sindicatos y dirigentes socialistas de la Junta, presidida por Cháves y Griñán, arramplar con el dinero de los parados y los pensionistas para llenarse los bolsillos y zampar marisco a dos carrillos, el PSOE siempre ha destacado por su desvergüenza a la hora de saquear el dinero de los contribuyentes en beneficio propio.
Ahora ha saltado un nuevo escándalo. Durante la presidencia de Zapatero, las obras del AVE a Barcelona, adjudicadas por 6.800 millones de euros terminó costando 9.000. José Blanco y Magdalena Álvarez estaban al frente del Ministerio de Fomento, que permitió que ciertos funcionarios, que han sido detenidos, se llevaran suculentas comisiones. Ana Pastor ha sido rápida y ya les ha destituido.
Y también ahora se investiga si Barreda, el ex presidente socialista de Castilla La Mancha utilizó dinero público para su campaña y para celebrar actos electorales y fiestas y comilonas gratis total, a las que son muy aficionados los gerifaltes del partido. La lista de corruptelas socialistas es inacabable.
Es verdad que el PP también tiene su espada de Damocles con el famoso caso Gürtel y la supuesta caja B que algunos dicen que funcionaba en el partido para sobresueldos de algunos dirigentes. Pero al lado del largo y sobrecogedor historial del PSOE, el partido que ahora lidera Rubalcaba gana por goleada a su gran rival, por graves que puedan ser los casos de corrupción del Partido Popular.
Los socialistas, pese a todo, atacan sin recato al PP, más ahora, en la campaña electoral, como si el partido que llevó Zapatero a la ruina de España, tuviera las manos limpias. O son hipócritas o unos suicidas políticos. Porque más le valdría a Elena Valenciano centrar sus mítines en hablar de sus planes europeos que atacar al PP por algo en la que sus compañeros de partido han sido siempre líderes indiscutibles: la corrupción.
Pues como ya se recoge en las últimas encuestas, el PSOE lo tiene negro ante las elecciones europeas: el PP, pese a la pérdida de algún que otro millón de votos, cada día se distancia más de los socialistas. Y es que, corrupciones aparte, Arias Cañete tumbará en la lona a Elena Valenciano en cuanto se lo proponga. No hay color entre los candidatos.
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