La Fundación FAES ha presentado en Barcelona el documento 'Cataluña en claro', que reúne las ponencias de los seminarios sobre el secesionismo nacionalista catalán organizados por FAES en los últimos meses. El documento es una reflexión sobre Cataluña como parte y protagonista de España, y una reafirmación de la realidad cívica, integradora y de progreso que es la democracia española, y que tiene su mejor expresión en la Constitución de 1978.
Para el secretario general de FAES,
Javier Zarzalejos, “el problema del nacionalismo es que cree que su designio es administrar las esencias, cuando en realidad lo que tiene que plantearse de una vez es cómo asume la pluralidad. Esa pluralidad existe en Cataluña”. Asimismo, ha asegurado que “desde FAES seguiremos siendo voz audible y un factor de integración de todos los esfuerzos por establecer unos términos de convivencia cívica y democrática”.
En la presentación han intervenido, además de Zarzalejos, el director de Publicaciones de FAES,
Miguel Ángel Quintanilla, y el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona Francesc Granell. Los textos incluidos en Cataluña en claro pertenecen a José María de Areilza, Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín, Miquel Porta Perales, Gabriel Tortella, Clemente Polo, Ignacio Astarloa, Carlos Fernández de Casadevante, Ricardo García Cárcel y Ángel Rivero.
El libro arranca con la ponencia del titular de la cátedra Jean Monnet
José María de Areilza y el abogado
Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín Secesión y pertenencia a organizaciones internacionales: los casos de la Unión Europea y de las Naciones Unidas, en la que explican que “el Derecho Comunitario y el funcionamiento institucional de la UE contienen un verdadero régimen antisecesión, desde un punto de vista jurídico y político”. “A lo largo de la integración europea ninguna región de un Estado miembro ha logrado escindirse y convertirse de forma automática en un nuevo Estado de la Unión o, en su caso, independizarse, solicitar la adhesión y negociar su ingreso en la UE”, ya que “el territorio de una región no forma parte jurídicamente de la UE sino como parte de un Estado miembro”, añaden.
En este sentido, también indican que “la propia evolución de la integración europea vacía de sentido la idea de la secesión de un territorio dentro de un Estado miembro”. Asimismo, dicen que “el camino del nuevo Estado surgido de una secesión hasta ser admitido en la ONU no está exento de posibles dificultades y esperas que no pueden utilizarse para ir haciendo camino con vistas a la adhesión a la Unión Europea”. “No es jurídica ni políticamente concebible que las conversaciones preliminares destinadas a abrir negociaciones en torno a tal adhesión comenzaran antes de la admisión del Estado de que se trate en las Naciones Unidas”, concluyen.
Por su parte, el catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales
Carlos Fernández de Casadevante destaca en El proyecto independentista catalán a la luz del Derecho Internacional y de la Unión Europea que los proyectos independentistas “están construidos sobre una premisa falsa, porque el derecho a decidir no existe con carácter general ni en el orden interno de los Estados ni en el Derecho Internacional”.
Con respecto a la doble pregunta para la consulta en Cataluña, subraya que “preguntar si se es partidario de que Cataluña sea un Estado para después preguntar si se es partidario de que sea independiente no tiene ningún sentido porque sin independencia no existe el Estado”. “Como señaló hace ya muchos años la jurisprudencia internacional, el Estado o es independiente (y por tanto soberano) o no es Estado”, sentencia.
Consecuencias económicasPor parte del catedrático de Historia Económica de la Universidad de Alcalá de Henares
Gabriel Tortella se incluye el texto Cataluña y España: el coste de la separación, que señala que “la unión con España le ha ido muy bien económicamente a Cataluña y le ha permitido entrar a formar parte de la Unión Europea”. Si Cataluña se encontrase fuera, se vería separada de España y Francia por el arancel exterior de la Unión, cuya legislación dejaría de aplicarse; se vería privada de los fondos europeos y su balanza de pagos sería deficitaria porque tendría que reorientar drásticamente su comercio exterior, afirma.
Tortella también se refiere a las balanzas fiscales, “un ejemplo claro de la propaganda engañosa de los nacionalistas”. “La mejor manera de estimar si la contribución de Cataluña es inadecuada e injusta es la comparación nacional e internacional”, dice. Así, explica que el hecho de que el conjunto de los habitantes de Cataluña contribuya a las arcas públicas más de lo que recibe, debido a que la comunidad es una de las más ricas de España, “es algo perfectamente ético y constitucional”. Además, “comparando con otros países como Alemania, Francia o Canadá el caso catalán no es muy diferente”.
A las consecuencias económicas del proyecto soberanista, y “asumiendo que la independencia pudiera alcanzarse sin fractura social ni conflicto”, también se refiere la ponencia Efectos económicos de la secesión de Cataluña: mejor con España, del catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Barcelona
Clemente Polo. “Que la secesión acarrearía costes muy elevados a los ciudadanos y empresas en Cataluña como resultado de la desintegración del mercado español y la salida de Cataluña de la UE y la Eurozona es una conclusión que solo cuestionan algunos economistas bajo el influjo del virus de la independencia”, asegura.
Por ello, afirma Polo, “permitir la secesión constituiría un grave error económico por dos razones fundamentales: perjudicaría a los ciudadanos en España y Cataluña, y situaría a Cataluña en condiciones de chantajear al Gobierno español”. A su juicio, no obstante, “la batalla contra el independentismo catalán no está ni mucho menos perdida”. “Lo que hace falta es que las instituciones del Estado y los partidos que han manifestado su apuesta inequívoca en favor de la unidad política de España se tomen en serio su papel y diseñen estrategias para que los catalanes reciban información veraz y no queden sepultados por la propaganda nacional-independentista”.