Opinión

Aforismos... con un punto de esperanza

Enrique Arnaldo | Jueves 08 de mayo de 2014
Nos pasamos muchas horas dando explicaciones o reflexionando tortuosamente sobre las explicaciones que debemos dar. Por eso me complace tanto esta frase sabia: “No vivas dando tantas explicaciones. Tus amigos no las necesitan. Tus enemigos no las creen. Y los estúpidos no las entienden”.

Lo de hacer favores no está específicamente de moda, pues ya se sabe que en épocas de escasa bonanza casi nadie se preocupa más que de lo suyo más inmediato. Pero “Si haces un favor, nunca lo recuerdes. Si lo recibes, nunca lo olvides”. Hablando de favores, hay muchas personas que nunca los agradecen, porque su soberbia las hace creer merecedores de los mismos. Estos elatos, suficientes y sobrados no te perdonan que se lo hayas hecho. Y ya se sabe que “Hay personas que valen la pena y otras que dan pena”. Para estos sujetos despreciables hay una cosa en la vida “que pasa y nunca regresará: la oportunidad”.

También un recuerdo, poco grato eso sí, para los que se proclaman demócratas y se llenan la boca con pretenciosas proclamaciones de su respeto a los derechos de los demás, pero que se retratan en su comportamiento ordinario, cuando les sacas el photocall. No hay mejor resúmen que este chiste gráfico de Gila, en Hermano Lobo. Un esmerado periodista con sus manos en una vetusta máquina de escribir dice: “Voy a escribir un artículo sobre la libertad de prensa”, a lo que ese democratilla de tres al cuarto le contesta “Bueno, yo te lo dicto”.

Es mejor apartarse de estos seres tóxicos.

Creer perseverar, intentar construir un día mejor, entregarse, sonreír y hacer sonreír… “La única lucha que pierdes es la que se abandona”. Y por supuesto hagamos tabla rasa con el peor de los pecados capitales: “La envidia existe sólo en aquellas personas que no saben aceptar la libertad de los demás”. ¡Que se pudran!.

¡Agarremos el futuro!. Como escribe Mario Benedetti: “No te rindas, por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento”.