Opinión

Cañete vs Valenciano, solvencia frente a demagogia

Viernes 16 de mayo de 2014
El debate de ayer entre Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete fue posiblemente el más seguido de todos los que ha habido coincidiendo con elecciones europeas. Y ello es así porque por primera vez los españoles han tomado conciencia de lo que significa Europa y parecen tomárselo más en serio. También los principales partidos, quienes han designado a dos candidatos de nivel, a diferencia de otras ediciones, en las que Bruselas
se convertía en una suerte de cementerio de elefantes donde arrinconar políticos sin sitio a nivel nacional.

Miguel Arias Cañete se atropelló en ocasiones a la hora de aportar datos que sustentasen sus afirmaciones y rebatiesen las de su rival, aunque al menos no hizo uso de la demagogia. Elena Valenciano, en cambio, hizo justo lo contrario: poco argumento frente a grandes dosis de populismo e interrupciones constantes a su adversario. Esto, además, la llevó a cometer deslices como cuando acusó al Ejecutivo de cerrar centros de salud, sin recordar -o saber- que las competencias en materia de sanidad están transferidas a las comunidades autónomas, y son ellas las encargadas de desarrollar sus respectivas políticas sanitarias.

También estuvo fuera de lugar emplear la violencia de género como arma arrojadiza, cuando es de las pocas materias en las que existe unanimidad. Y no entra dentro de las competencias de la Eurocámara regular la seguridad ciudadana; de ahí que resulte significativa la referencia a la regulación de disturbios violentos en manifestaciones. En suma, Cañete y Valenciano abordaron sobre todo cuestiones domésticas aprovechando que hay elecciones europeas. Y esa es una de las carencias que aún hoy ambos partidos deben solventar.

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