Opinión

¿Qué pasa en Turquía?

Domingo 18 de mayo de 2014


La tragedia de la mina turca de Soma, donde más de 300 personas han perdido la vida a causa de un accidente, ha originado una nueva oleada de disturbios, en los que se ha visto implicado el propio primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. El accidente en cuestión ha destapado una serie de corruptelas en la explotación minera, plasmadas en deficiencias palmarias en materia de seguridad. El resultado, más de 300 víctimas, con implicaciones y responsabilidades de allegados a la formación de Erdogan enriquecidos en el negocio en cuestión y otro caso más de corrupción que vuelve a aflorar.

Siendo grave la atmósfera de corrupción que reina en la política turca, es aún peor que el propio Erdogan de un puñetazo a un manifestante y que un asesor suyo la emprenda a patadas con otro ciudadano detenido. Las imágenes son lo suficientemente explícitas como para que pueda haber justificación alguna. El matonismo del que ha hecho siempre gala el partido de Erdogan -cada vez con más tics autoritarios- puede desembocar en un nuevo estallido social, cuyas consecuencias serían tremendamente negativas tanto para el gobierno actual como para la imagen del país.

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