La Venus Express, nave de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha completado satisfactoriamente las observaciones científicas que la han ocupado estos últimos ocho años en órbita y se dispone a penetrar en la atmósfera de Venus.
Fue lanzada en 2005 desde Baikonur, en Kazajistan, y llegó a Venus en abril del año siguiente. La
Venus Express, de la ESA, ha estado desde entonces en órbita elíptica en torno al planeta, explica la web del organismo, estudiando la inonosfera, la atmósfera y la superficie del planeta. "Esta información nos ayuda a descifrar qué hizo que
Venus y la Tierra acabaran siendo tan diferentes, pero también hemos advertido que comparten algunas características", explica Håkan Svedhem, jefe científico de la misión.
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Su superficie supera los 450 grados centígrados, es enormemente densa y los gases que la componen son incompatibles con la vida humana. Como puntos en común con la
Tierra, Venus, según el análisis químico de la superficie rocosa, podría haber tenido en el pasado un sistemas de placas tectónicas como el nuestro, e incluso un océano de agua. Asimismo, Venus está perdiendo partes de su atmósfera superior al espacio. Pese a que hay 100.000 veces más agua en la Tierra, añade la ESA, los dos planetas tienen dimensiones semejantes y se formaron en la misma época, por lo que en etapas tempranas pudieron tener cantidades parecidas de este líquido.
Ahora es cuando llega el momento interesante, más interesante si cabe que lo descrito. La nave de la
Agencia Espacial Europea se prepara para entrar en la hostil atmósfera venusiana, lo que sin duda deparará abundantes novedades de gran interés.