Opinión

Noticias del otro lado del Atlántico

Alfonso Cuenca Miranda | Lunes 19 de mayo de 2014
Transcurrido más de un tercio del año en curso conviene cruzar el Atlántico y asomarnos a la actualidad estadounidense. Y, en primer término, hay que recordar la especial atención que ha suscitado el informe realizado por el FMI hace breves fechas en donde se señalaba que el gigante americano ha sido desplazado por China como principal potencia económica del planeta, abandonando el puesto que había ocupado ininterrumpidamente desde 1872. Muchos se habrán planteado si asistimos ya al relevo histórico brillantemente descrito hace años por Paul Kennedy en su célebre “Auge y caída de las grandes potencias”. Solo el tiempo lo dirá. En todo caso, ha de tenerse presente que, como se ha subrayado desde diversas tribunas, los índices tomados en consideración a la hora de realizar el referido ranking no tienen en cuenta el factor moneda, tal y como se han apresurado a indicar las propias autoridades Chinas (¿demasiado pronto para asumir el nuevo papel?), lo que relegaría al país asiático a la segunda posición a una distancia relevante de Estados Unidos. Por otra parte, las incertidumbres que rodean al espectacular desarrollo chino (falta de libertades, corrupción, paso a una sociedad posmoderna…) hacen aún prematuro cualquier vaticinio al respecto (incluso no faltan autores que, como Friedman, han llegado a pronosticar una futura fragmentación económica neocolonial del país similar a la de principios del siglo XX).

Entrando en el análisis de las principales noticias de la res publica norteamericana, para lo cual atenderemos una vez más a la división por “ramas” del poder, la Presidencia Obama ha levantado el vuelo en el nivel interno, si bien las ratios de popularidad del mismo siguen siendo muy bajas. El gran titular de la gestión del mandatario demócrata es que “la recuperación parece haber venido para quedarse”, destacando sobremanera los datos de paro del primer trimestre, por debajo de los registrados en 2008 (no así tanto los de crecimiento económico general). Si “ha sido siempre la economía, estúpido”, el saldo presidencial es positivo, pues la tendencia de crecimiento se vislumbra ya imparable. Con todo, la agenda interna presidencial parece haberse agotado hace un tiempo. Que el último eje de la misma se haya vertebrado en torno a la cruzada contra el cambio climático confirmaría lo anterior. Por lo que concierne a la política exterior, los ambiciosos planes presidenciales (Israel-Palestina, Irán…) se han visto frustrados por la situación ucraniana pues, no en vano, esta es, sin duda, una de las crisis internacionales más graves desde hace décadas. La potencialidad explosiva del conflicto (profetizada hace años por Huntington en su afamado “Clash of civilizations” y derivada de los actores en juego: choque a las puertas de Europa con una superpotencia) lo convierte en un factor desestabilizador de primer orden del equilibrio y armonía mundiales en los próximos años. La posición de Obama dista de ser fácil: no puede parecer “halcón”, debe contentar a los que exigen firmeza, ha de frenar a Putin y al mismo tiempo lograr involucrar más a la Vieja Europa… sin perder de vista cualquier movimiento oportunista en el Pacífico asiático.

Y, por otra parte (la peculiar arquitectura constitucional estadounidense tiene estas cosas, sorprendentes para una mentalidad institucional europea), mientras que el Presidente Obama centra su mensaje y actuación en torno a la lucha contra el cambio climático y a hacer frente a las veleidades expansionistas rusas, la actividad política en el Capitolio, particularmente en la Cámara de Representantes, tiene otros focos de atención. De hecho, en estos días el principal espacio político de las Cámaras aparece colmado por un viejo “cadáver” político de la actual Administración: Bengasi. No es ajena a esa discordancia temática la inminencia de las elecciones de medio mandato en las que, como es sabido, se renueva la totalidad de la Cámara Baja y un tercio del Senado. El asesinato en septiembre 2012 del embajador estadounidense en Libia y de tres miembros de su delegación ya fue un revés para el Presidente; desde un primer momento los republicanos sospecharon que la gestión de la crisis y su posterior explicación a las puertas del proceso electoral presidencial de 2012 no fueron del todo claras por parte de la Administración. El tema ha resucitado recientemente debido a dos factores: en primer lugar, al hecho de que una de las principales protagonistas de la crisis, la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, aparece hoy como la más posible “front-runner” demócrata para la presidenciales de dentro de dos años, y, por otra parte, a la revelación de varios correos electrónicos en los que se constata que hubo consignas políticas para desvincular el atentado de la acción exterior estadounidenses. Dichos correos no fueron remitidos a las Cámaras en sus sucesivas peticiones de documentación, lo que ha provocado la inmediata reacción de la mayoría republicana en la Cámara Baja, impulsando finalmente al Speaker Boehner a crear una comisión de investigación sobre el asunto con plenos poderes, ante la que ya está prevista la comparecencia el día 21 de John Kerry.

Por lo que respecta al Tribunal Supremo, ha tenido gran repercusión su sentencia sobre los llamados “superpacs”, por la que se han suavizado los límites existentes respecto a las contribuciones a partidos y candidatos (ya de por sí muy amplias en el referido país, lo que va acompañado, por el contrario, de una publicidad a ultranza). De otro lado, dos casos concernientes a la libertad religiosa o I Enmienda han despertado el interés público recientemente. En primer término, en una controversia de la que dábamos cuenta hace unos meses en estas mismas páginas (Town of Greece contra Galloway), la Corte ha confirmado su doctrina permisiva del rezo en las reuniones públicas, concretamente, en los denominados town meetings o plenos municipales con vecinos, restringiendo incluso los supuestos excepcionales en los que aquél no sería admisible (proselitismo o denostación de otras creencias). El segundo caso (Hobby Lobby Stores, Inc. contra Sebelius), cuya resolución se espera para junio, enlaza la libertad de conciencia o religiosa con la denominada reforma sanitaria de Obama. Se trata de dos empresas familiares que han recurrido la obligatoriedad legal de contratar un seguro médico para sus trabajadores que, entre otras prestaciones, incluye cuatro medicamentos abortivos. Las vistas orales han puesto de manifiesto la división de los “justices” (como ha ocurrido en el caso anterior, decidido 5 a 4), inscribiéndose en la batalla cultural a la que se asiste desde hace años en la realidad norteamericana.

Hasta aquí los principales titulares de lo que ha dado de sí el primer cuatrimestre político en la “ciudad en la cima”. Los próximos meses prometen ser frenéticos a orillas del Potomac, en los que todo se supeditará a una cita, la del 4 de noviembre, día de las elecciones de medio mandato. Pasen y vean…