"América (EEUU) es el mejor y el más antiguo amigo de Israel en el mundo", dijo Bush en la conferencia "Afrontando el Mañana", convocada por el presidente israelí, Simón Peres, y en la que participan 3.500 invitados, entre ellos trece jefes de Estado. Bush recordó cómo el presidente
Truman fue el primero en reconocer el Estado de Israel, tan sólo once minutos después de que éste declarase su independencia el 14 de mayo de 1948.
El presidente norteamericano mostró su admiración por los pioneros y por aquellos que "desde los guetos y detrás del alambre de espino nunca perdieron de vista el regreso a Jerusalén". Señaló que cada año crecen los lazos de amistad con Israel y auguró que "llegará el día en que cada niño de Oriente Medio pueda vivir en paz y libertad y, cuando venga, Estados Unidos estará al lado de Israel".
El presidente Peres y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, también participaron en la ceremonia y resaltaron en sus discursos la firmeza de la alianza que el Estado Judío ha mantenido con EEUU a lo largo de toda su historia.
Antes de esta cita pública, Bush se reunió por separado con Peres y con Olmert, con quienes trató sobre los principales retos que afronta Israel hoy en día, la situación regional y el proceso de paz con los palestinos. En su conversación con Olmert, el tema principal fue la amenaza de un Irán con capacidad nuclear, que el dirigente israelí calificó en una rueda de prensa conjunta como de un "peligro del más alto nivel para la seguridad en la región". "Israel unirá sus fuerzas con Estados Unidos para intentar frenar a los iraníes de sus continuos esfuerzos (de fabricar armas nucleares), que son un claro peligro y una amenaza para la estabilidad del mundo", declaró.
Trataron también los asuntos de la actual situación de Líbano. "Estamos muy preocupados de que haya un intento de subvertir el proceso democrático que tiene que desarrollarse en Líbano", dijo Olmert, que mostró su optimismo para que se estabilice la situación y "el Gobierno del primer ministro Siniora prevalezca contra la provocación y los esfuerzos de Hezbolá y los iraníes". Bush señaló que "Hezbolá, que se considera el protector de los libaneses contra Israel, se ha vuelto ahora contra su propia gente", y reiteró su firme compromiso con el Gobierno libanés de Fuad Siniora.
Los dos dirigentes trataron también sobre el proceso de paz que Israel mantiene con los palestinos y sobre la situación en la franja de Gaza, donde el movimiento islamista Hamás (también apoyado por Irán) tomó por la fuerza el poder en junio de 2007.
"El objetivo declarado de Hamás es la destrucción del Estado de Israel" dijo Bush, que añadió que "nosotros vamos a permanecer firmes al lado de Israel, al igual que permanecemos firmes al lado de los palestinos que no comparten su visión (de Hamás)".
Olmert señaló que "una organización que pretende querer acabar con el terrorismo no puede continuar disparando a personas inocentes" y mostró su esperanza de no tener que "actuar contra Hamás con el poder militar que Israel tiene en su bolsillo".
El presidente norteamericano ha sido el invitado más destacado en este aniversario de Israel, una presencia que no ha podido compensar las ausencias de la mayoría de jefes de Estado y Gobierno del mundo occidental.
Visita a las ruinas de MasadaBush, quien lleva a cabo una visita de tres días para participar en los actos de conmoración de la fundación de Israel hace 60 años, ha visitado este jueves la fortaleza de Masada, que data de la era romana y que para los israelíes simboliza el espíritu de resistencia y de sacrificio judío contra enemigos más poderosos.
Un funicular llevó a Bush a lo más alto de la meseta, donde, según el historiador Flavio Josefo, 960 hombres, mujeres y niños judíos se suicidaron antes de entregarse a las fuerzas romanas que aplastaron una rebelión de los zelotes en la provincia de Judea. Bush voló hasta el desierto situado al sur de Jerusalén horas antes de que los palestinos conmemoraran el aniversario, al que se refieren como la 'Nakba' o catástrofe, con una sirena de luto.