Domingo 25 de mayo de 2014
Una de las ocurrencias más absurdas y llamativas del nacionalismo catalán ha sido la creación del Consejo Asesor para la Transición Nacional -CATN-, cuya misión es la de dar pábulo a todas las cuestiones relacionadas con el secesionismo, por ridículas que éstas resulten. Esta vez, sin embargo, han rescatado una antigua propuesta de 2005 -entonces era presidente de la Generalidad Pascual Maragall-: recomiendan que, una vez llevada a cabo la secesión, Cataluña pase a formar parte de la Francofonía.
La idea del CATN es la de fomentar “espacios de cooperación territorial y entre instituciones, entidades y personas en el ámbito de la lengua y la cultura que se sitúan más allá de las fronteras administrativas”. Añaden, además, que “ el Estado catalán debería atender los derechos lingüísticos y culturales de todos sus ciudadanos en toda su diversidad, participando activamente en los organismos de promoción de estas lenguas y culturas”. La Francofonía, creada en 1970, es una organización internacional que representa a los países y regiones que tienen el francés o bien como primera lengua, o bien donde la especial vinculación con el idioma de Molière es notable.
Cataluña linda con Francia. Hay franceses en Cataluña, y catalanes que conocen el francés -al igual que otros idiomas-. Nada más. El único fin que persigue el nacionalismo catalán con semejante ocurrencia es generar notoriedad e intentar atacar al castellano como lengua universal; tanto que es cooficial en Cataluña. Arur Mas debería dedicarse a gobernar su comunidad autónoma, en franco desgobierno desde que emprendió la aventura secesionista, en lugar de seguir haciendo en ridículo de esta forma.