A cinco meses del estreno de [REC] 4, el cierre de la saga más exitosa del cine de terror nacional, el cineasta Jaume Balagueró ha recibido el premio Premio Scifiworld Hall of Fame del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna, un reconocimiento a su exitosa carrera que El Imparcial ha repasado con él.
Interior/Noche. Un hombre da vueltas en la cama. Como en noches anteriores, no puede dormir. Su ansiedad aumenta por momentos, a la vez que la música, que se hace más incesante. Se levanta. Anda. Mira por la ventana y ve a una siniestra mujer en la ventana de enfrente. Puede volver a la cama. Puede ir al cuarto de baño. Pero si vuelve a mirar, vuelve a estar allí.
Es una escena de
El inquilino quimérico (
Le Locataire/The Tenant, 1976), de Roman Polanski y una de las secuencias de la historia del cine que han logrado perturbar a uno de los hombres que más terror ha regalado a los espectadores en los últimos años.
Jaume Balagueró reconoce que es algo “subjetivo”. En un encuentro con un reducido grupo de medios, el director de la exitosa saga
[REC],
Mientras duermes o
Frágiles asegura que la película de Polanski contiene algunas de las imágenes “más perturbadoras” que ha visto en una pantalla. “Creo que hay pocas películas que realmente den miedo, pero a veces las encuentras”, opina.
El cineasta ha recibido esta semana el
Premio Scifiworld Hall of Fame que otorga el
Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna, celebrado en la capital desde el pasado lunes y hasta el domingo.
En su día a día, Balagueró reconoce que le da miedo “lo que a todo el mundo, las cosas de verdad, como la violencia o el dolor”. A la hora de que una ficción le despierte angustia, temor, inquietud o desasosiego, el realizador catalán lo tiene claro: “La clave para dar miedo es
lograr que los personajes que van a sufrir en la película importen al público, si la película consigue el milagro de que te creas a los personajes y estés con ellos, sufrirás”.
Pero, ¿por qué nos gusta a las personas ir al cine a sentir terror? Con un bagaje más que sólido en el género, Balagueró hace un ejercicio casi de psicología y asegura que, en general, “lo que a la gente le gusta es sentir cosas”.
“Vivimos de las emociones, a veces son buenas y otras veces malas, pero cuando se nos estimulan de forma artificial y con un carácter lúdico, incluso las malas son agradables”, expone y apunta a que con
el miedo, que es una emoción “de las más intensas”, se puede “disfrutar mucho”.
Balagueró se abrió las puertas del mundo cinematográfico con una ópera prima que puso de acuerdo al matrimonio no siempre bien avenido de crítica y público,
Los sin nombre. Pronto mostró su vocación de ampliar fronteras y ya en su segunda ficción,
Darkness, consiguió reunir a un reparto internacional y logró una satisfactoria respuesta en taquilla. Y después de
Frágiles, que reconoce que es una de las películas que más le "ha conmovido hacer", llegó la fiebre de
[REC], cuya cuarta y última parte está casi saliendo del horno de la posproducción.
“A cada película dedicas en exclusiva un año y medio de tu vida así que son como los hijos, es muy difícil elegir”, pone por delante antes de reconocer que, si tiene que destacar una, sería
[REC], “por lo que ha supuesto”. Con tres exitosas entregas (las dos primeras codirigidas en 2007 y 2009 con
Paco Plaza y una tercera a cargo de este último en solitario),
[REC] se convirtió desde su nacimiento en un fenómeno de masas, casi un género en sí mismo caracterizado por estar rodado íntegramente con cámara en mano, emulando un falso documental no pretendido, y no sólo ha llegado a los cines de una decena de países, sino que una productora americana compró los derechos para hacer su propia adaptación (
Quarantine, 2008). El cierre de la saga
[REC] 4. Apocalipsis está dirigida en exclusiva por Balagueró, con la fecha límite de su versión final para “finales de junio”, según cuenta el cineasta, y estreno en salas previsto para el mes de octubre, después de abrir el prestigioso festival de
Sitges.
“
[REC] fue una película que se hizo sin ningún tipo de ambición, como un experimento, no sólo por pasar el rato claro está, pero como una prueba”, recuerda ahora. “La hicimos con muy poco dinero, nos la pudimos permitir porque era algo muy pequeño y muy barato y de repente se convirtió en un fenómeno y lo sigue siendo a día de hoy, así que es la película que más me ha cambiado a mí de alguna manera”, cuenta.
Sobre
[REC] 4, que retomará la historia desde el instante en que termina la segunda (ya que la tercera fue un impasse en el relato original) y que se ha rodado en el escenario real de un barco, asegura estar “a tope” para terminarla. Abandonando la seña de la cámara en mano y poniendo de nuevo en el foco a la reportera Ángela Vidal (
Manuela Velasco), el adiós de
[REC] 4 promete más acción, más angustia (¿más?) y más sangre. “Nunca lo sabes con certeza, pero yo creo que no
va a defraudar porque es tremenda”, asegura Balagueró.
Género: español Maestro del género, que terminó de retorcer con el suspense y el terror psicológico de
Mientras Duermes, Balagueró cree que aún se tiende concebir el cine español
como un género en sí mismo. Como ejemplo, describe una escena: una gran superficie en la que se venden películas, dividida en estanterías, una para la comedia, otra para las series, otra para el cine bélico, la de terror y la estantería del cine español. “A veces, el propio cine español es el responsable al presentarse a sí mismo en esos términos”, considera y cree que el “cine español es un conjunto de películas que te puede gustar o no gustar, pero no es una marca o no debería serlo”.
Precisamente él es un buen ejemplo de un cine de dirección y producción española que nace para abrirse al mercado internacional y convertirse en un producto competitivo, tanto en la cartelera española frente a películas foráneas (americanas, básicamente) como en los circuitos comerciales internacionales.
¿Cuáles son las claves para conseguirlo? “No es nada en especial, consiste en contar historias susceptibles de gustar en cualquier sitio, no localizarlo mucho”, señala y puntualiza, que “no es que esté mal hacer productos para el mercado español, de hecho está bien y todos los países lo hacen, pero la situación de la exhibición en España hace que
el mercado nacional haya dejado prácticamente de existir”. En opinión de Balagueró, “salvo excepciones, no se puede hacer rentable una película que has hecho sólo para el mercado español porque cada vez va menos gente al cine y tampoco hay un mercado del DVD que te permita rentabilizar”. Así, considera que “la única manera de poder seguir trabajando tiende a ser esa": producir para un mercado más grande. "No niego que sea desesperante, pero es así”, termina.