el diestro volvió al ruedo después de la cogida y cortó una oreja
Lunes 30 de junio de 2014
El diestro Miguel Abellán cortó una oreja este viernes en Madrid gracias a una actuación firme y valiente con una corrida complicada de El Montecillo, mientras que Paco Ureña resultó herido grave. Tras el festejo, Abellán tuvo que ser ingresado de urgencia por las secuelas producidas en la aparatosa cogida que sufrió en el primer toro del festejo.
Una tarde para aficionados, para saber reconocer adecuadamente las capacidades de los toreros con una corrida nada fácil. Y en este sentido, destacó la profesionalidad, firmeza y solidez de Miguel Abellán, que fue de la enfermería al triunfo. Ureña, por su parte, se llevó la cruz de una grave cornada, mientras que Adame "se tapó" con una habilidosa actuación.
Abellán recibió de hinojos frente a toriles a su primero, quizás un homenaje al compañero David Mora, el último en ensayar esa suerte en Las Ventas hace ahora diez días, cuando la plaza vivió momentos de conmoción y angustia.
Cuatro lances más de rodillas y nueva larga cambiada sirvieron de broche a una actuación enjundiosa con el capote. En los primeros compases de la muleta llegó el susto: Abellán resultó arrollado en la misma boca de riego.
Maltrecho, con la cara desencajada y el vestido ensangrentado, sin embargo, volvió a la carga sin mirarse para instrumentar una faena sincera y de verdad, con pasajes notables por el izquierdo, el pitón más potable del complicado toro, que "se acostaba" y no perdonaba errores por el derecho.
Lástima que fallara a espadas, pues lo que pudo ser una oreja se quedó en una ovación, que Abellán saludó mientras pasaba por su pie a la enfermería.
Una vez repuesto tras ser revisado por los médicos, Abellán volvió al ruedo para hacer nuevamente "rugir" los tendidos en el saludo a la verónica al cuarto, que saltó en quinto lugar al correrse el turno con el compañero anterior.
El toro, brusco y a la defensiva, no fue rival fácil. Abellán estuvo firme y decidido para no dejarse ganar la partida. Y así extrajo muletazos meritorios por el riesgo que asumió, acabando entre los pitones en un epílogo emocionante.
Agarró una buena estocada y cortó una oreja, premio que, más que a la faena en si, vino a reconocer el compromiso y la actitud mostrada toda la tarde.
Ureña sorteó en primer lugar un toro incómodo, que embestía en línea recta y con tendencia a puntear los engaños, con el que no pudo reeditar el buen sabor que dejó el año pasado en esta misma plaza, en una faena voluntariosa y poco resolutiva.
Correcta sin más fue la labor en al quinto, toro que no aportó nada, al paso y sin rematar los viajes. Ureña quiso hacer las cosas con pureza, y hasta pegó muletazos sueltos de buen corte.
Cuando el conjunto se perdía en el infinito mar de la sosería del toro, surgió un único momento de intranquilidad y congoja, que a la postre sería definitivo, al ser sorprendido el torero en un inesperado envite, con cornada en la parte posterior del muslo izquierdo. Sin embargo no pasó a la enfermería hasta dejar al toro para las mulillas.
El primero de Adame fue un toro que desarrolló sentido a las primeras de cambio, reponiendo y buscando con saña al pequeño mexicano, que pasó apuros en las probaturas antes de terminar con un breve macheteo.
El sexto se movió pero con poca franqueza, siempre con la cara natural, es decir, sin humillar, y pegando un "puñetazo" al final del pase. Adame sorteó como pudo las dificultades del astado, y hasta llegó a interesar en algún pasaje aislado por la derecha.
Miguel Abellán, ingresado de urgencia
Tras la corrida, el diestro Miguel Abellán fue ingresado de urgencia en la UCI del hospital Virgen del Mar de Madrid, por las secuelas producidas en la aparatosa cogida que sufrió este viernes en la plaza de Las Ventas, que han afectado a una dolencia previa de riñón, de la que fue operado recientemente, han informado hoy a Efe fuentes allegadas.
Abellán, de 34 años, resultó prendido en los primeros compases de la faena de muleta al primer toro del festejo celebrado en Las Ventas, el cual le arrolló provocándole varios traumatismos de los que fue atendido en la enfermería de la plaza.
Tras pasar por alto las advertencias médicas, Abellán volvió al ruedo para dar cuenta de su segundo toro, al que acabó cortando una oreja, pero tras la finalización del festejo decidió volver a pasar por la enfermería para ser revisado de los golpes sufridos en su toro anterior.
La dolencia en ese momento se había agravado, tanto que Abellán "comenzó a orinar sangre", lo que "asustó" a su entorno, que decidió derivarle a un centro hospitalario, ya que hace algo más de una semana fue operado de un cólico nefrítico.