El aire, como toda materia, está formado por un conjunto de moléculas, cada una de las cuales contiene pequeñas partículas de cargas positivas, también llamadas protones, y negativas o electrones; sin embargo, estas últimas tienden a ser más ligeras que aquéllas, por lo que con el movimiento se liberan, separándose del protón (al que rodean) convirtiéndose en iones.
Para prolongar la vida es necesario que la atmósfera mantenga equilibrio molecular, por ello debe ser constante la presencia de cuatro iones negativos por cada positivo en el aire, aunque en realidad ya no es así, pues a diario se registra mayor cantidad de estos últimos debido, especialmente, a la contaminación ambiental. Por eso, debemos aprender a aprovechar los iones de manera positiva.
Ahora, los deportistas lo tienen más fácil, ya que acaban de presentar un equipamiento para alcanzar un mayor rendimiento de una forma saludable: camisetas ionizadas.
Se trata de un innovador producto que ha revolucionado el mundo de la ropa deportiva y que garantiza, asimismo, una mayor recuperación tras el esfuerzo físico. El fabricante de ropa deportiva especializada Canterbury of New Zealand ha desarrollado y patentado el proceso de aplicar un acabado ionizante a sus prendas de vestir. Es la gama IonX, que ahora se puede adquirir en Hidelasa (www.hidelasa.com).
Estas camisetas, fabricadas con un material especial cargado de iones negativos, provocan el aumento del flujo sanguíneo a los músculos y con ello, se incrementa la eliminación del ácido láctico. Además, el proceso de ionización aumenta la actividad en los circuitos eléctricos del cuerpo así como los niveles de oxígeno, lo que, según un estudio de la Universidad de Loughborough (Reino Unido), mejora la capacidad física en un 2,7% de media. Y tras una sesión dura de entrenamiento o competición facilitan una recuperación muscular acelerada.
¿Cómo funciona el proceso de ionización? El resultado neto de cada movimiento que realiza el organismo (gasto de energía) es un cuerpo positivamente cargado, es decir, que las moléculas en el organismo son abandonadas con una carga positiva. Un ión positivamente cargado busca inmediatamente un ión negativamente cargado para unirse. Si es posible, la fusión de los dos iones liberará la energía. Esta energía, de la que dependen todas las funciones del cuerpo, procede de la estimulación del circuito bioeléctrico que activa el flujo de sangre (más oxígeno) en las áreas ionizadas.
La ciencia moderna ha utilizado este proceso para aumentar la resistencia de los astronautas durante largas misiones de vuelos y también con atletas olímpicos, colocando generadores de ionización en salas especiales e instalaciones deportivas. En la actualidad, jugadores de rugby, como el equipo de Sudáfrica vencedor del mundial de octubre de 2007, y baseball así como futbolistas de elite han constatado una mayor resistencia, velocidad, fuerza y tiempo de reacción gracias a estas prendas.
El ion, bueno para la saludCuando se producen descargas eléctricas durante una tormenta o lluvia, la atmósfera se limpia al tiempo que el aire se “carga” de iones negativos, lo cual, en realidad, es “positivo” para la salud, ya que adquiere importantes propiedades terapéuticas.Por ello, es recomendable pasear cerca de montañas o donde existan plantas, ríos o lagunas, así como aspirar brisa marina, pues la formación de pequeñas gotas en ambientes sometidos a fuerte agitación provoca que el agua se divida al chocar entre sí y se cargue negativamente, permitiéndonos respirar su parte más volátil, produciendo bienestar inmediato en cualquier ser vivo. A este fenómeno se le conoce como efecto Lenard, denominado así en honor a su descubridor, el físico alemán Philip Lenard, Premio Nobel en 1905. La ionización negativa del aire produce relajación y aumenta el rendimiento corporal y psíquico. No obstante, el efecto más importante es la reducción de serotonina, conocida también en los gremios médico y científico como “hormona del estrés”.
Purificar nuestro entornoPara mejorar la calidad del aire en el hogar o lugar de trabajo, donde habitualmente pasamos 80% de nuestro tiempo, es conveniente reducir en lo posible los campos electromagnéticos producidos por aparatos domésticos o de oficina apagándolos cuando no se utilicen; disminuir el uso de calefacciones y aire acondicionado; preferir fibras naturales para la decoración de pisos y muebles, además de renovar el aire seco o viciado ventilando adecuadamente el sitio, ya sea colocando plantas naturales, fuentes de agua o aparatos ionizadores y mantener ventanas entreabiertas. Es conveniente indicar que recurrir a alguno de los métodos referidos es imprescindible, pues se ha comprobado que si bien la calidad del aire es casi 100% pura en la montaña, ese porcentaje baja a 7% en las ciudades y es de sólo 2% en el interior de hogares o centros de trabajo.