RESEÑA
Lunes 30 de junio de 2014
Thornton Wilder: La Cábala. Traducción de Enrique Maldonado Roldán. Automática Editorial. Madrid, 2014. 176 páginas. 17 €
Thornton Wilder (1897-1975) fue un escritor norteamericano varias veces galardonado, entre otros premios, con el Pulitzer en teatro y novela. Su irrupción como escritor se produjo en 1926, con la publicación de La Cábala, obra que ahora se reedita en España.
El libro narra la visita de un joven norteamericano a la Roma de entreguerras, muy especialmente la relación que establece con figuras de la aristocracia en una de las capitales culturales de todos los tiempos que, además, es central en la historia de la Iglesia Católica. Al llegar a la Ciudad Eterna tiene un diálogo decisivo con James Blair, su compañero de viaje, experto en estudios clásicos:
“¿Has oído hablar de la Cábala?
¿Cuál de ellas?
Un grupo de gente que vive en Roma.
No.
Son muy ricos e influyentes. Todo el mundo los teme. Se sospecha que están implicados en conspiraciones para alterar el devenir de las cosas”.
Se pensaba que querían guiar la política europea, influir en designaciones políticas o religiosas, incluso se les calificaba de medievales, “por su aspecto… y por sus ideas”. El grupo estaba integrado por miss Grier, la princesa d’Espoli, un cardenal, madame Bernstein, mademoiselle de Montfontaine y otros tantos personajes, cada uno de los cuales tenía un “talento prodigioso”. “Estúdialos”, terminó diciendo Blair. “Investígalos a fondo, todo su secreto”.
Cada uno de ellos por separado, y también en conjunto, eran excéntricos y difíciles de ser comprendidos. El Cardenal Viani era un erudito sin par; miss Grier era solitaria y extendía las reuniones pues no podía quedarse sola hasta el amanecer; Astrée-Luce es una mujer bondadosa sin inteligencia. Por otro lado, la duquesa d’Aquilanera, de una importante familia italiana pero en mala situación económica, encargó al visitante norteamericano conocer y reformar a su hijo Marcantonio, que andaba por malos pasos y que por fin había encontrado a la persona ideal para casarse. Alcanzó a avanzar en esa línea, a influir en el joven, aunque los resultados estuvieron lejos de ser los esperados y desembocaron en un trágico final.
Después de varios días, el visitante había percibido que “estaba disfrutando con todo aquello”. Hablaba con los miembros de la Cábala en grupo y también por separado, tenían conversaciones profundas, él les preguntaba por sus intereses y su “organización”, ellos le brindaban cariño, le pedían consejo y lo integraban como si fuera parte relevante de su vida. Pero también en poco tiempo había visto muertes, cuestiones poco claras y no acababa de comprender el sentido de ese grupo llamado la Cábala.
Llegado a los últimos días de su estadía en Roma, todavía no lograba desentrañar el misterio del grupo al cual le había dedicado tiempo y genuino interés. “Nunca conoceré amistades como estas”, llegó a decir. Miss Grier procuró desentrañarle parte del misterio, cuando le explicó que ellos creían que los dioses de la Antigüedad no habían muerto con la llegada de Cristo y, más interesante todavía, afirmó al visitante lo siguiente: “A veces creo que tú eres el nuevo dios Mercurio”.
Este es, precisamente, el valor de La Cábala. Se trata de una obra que recrea el mito de la Ciudad Eterna, que es capaz de traer al presente los misterios y los dioses del mundo clásico, que integra en una sola historia a la Roma precristiana, a aquella que llevó a la Iglesia Católica a la cúspide, y también a la compleja Roma que comenzaba a observar el advenimiento del fascismo (sin que este sea un tema tratado en el libro). La Cábala muestra misterios y hechos concretos, grupos aparentemente sólidos compuestos por miembros que parecen vivir en perpetua soledad, ilustrando sobre las contradicciones que a veces acompañan al mundo del dinero, las influencias, el poder o la religión.
Por Alejandro San Francisco