Editorial

El Rey de la Transición

Lunes 30 de junio de 2014
La abdicación de Don Juan Carlos en favor de su hijo -a partir de julio, Felipe VI- ha absorbido por completo el panorama informativo de la mañana. La decisión, anunciada a las 10:30 por el Presidente del Gobierno -como marca el protocolo-, no es algo precipitado, por cuanto ya desde primeros de año el Rey venía madurando la idea de abdicar. Y lo hace cuando todavía los dos grandes partidos constitucionalistas, PP y PSOE conforman una sólida mayoría en el Parlamento. De extrapolarse los resultados de las últimas elecciones europeas al ámbito doméstico, el proceso que ahora se inicia en sede parlamentaria se desarrollaría en una atmósfera más enrarecida.

El inicio del reinado coincidió con la Transición, una de las etapas más cruciales de la reciente historia de España; y acaba con una doble transición no menos compleja: la de don Juan Carlos a don Felipe en un tiempo ciertamente convulso. Los últimos episodios en el plano doméstico de Casa Real -el caso Urdangarín, el accidente de caza de don Juan Carlos o su delicado estado de salud- han podido catalizar una reacción que más tarde o más temprano iba a acabar produciéndose. Don Felipe está sobradamente capacitado para desempeñar el cometido para el que ha sido formado durante toda su vida. Pero antes de ello, Don Juan Carlos deberá afrontar esta última transición que, al igual que la primera, cierra una etapa para iniciar otra totalmente nueva.