Nacional

¿Qué quiere ser el PSOE?

Crónica política

Lunes 30 de junio de 2014


El Partido Socialista no va a romper el consenso constitucional alcanzado durante la Transición en relación con la Corona, aseguró este martes Alfredo Pérez Rubalcaba. El todavía secretario general admitió las "hondas raíces republicanas" de las siglas, pero también su negativa a acabar con 35 años de "estabilidad". Remite a los críticos con esta postura a la actualización de la Constitución pendiente.

Izquierda Socialista y Juventudes Socialistas abogan por consultar a los ciudadanos. Entienden que una parte importante del electorado no pudo pronunciarse en su día sobre la Carta Magna o la Monarquía, precisamente aquella que a pasos agigantados comienza a optar por otras opciones de izquierda y que amenaza con descabalgar al partido de la tradicional hegemonía en ese cajón ideológico.

Algún diputado se ha atrevido también a alzar la voz en esta dirección, aunque habrá que esperar a la fecha de la votación para comprobar el grado de discrepancia. En todo caso, poco ha gustado que Pérez Rubalcaba proclame la posición de una formación que abandona y en plena redefinición, aunque sólo un candidato a la sucesión en Ferraz, José Antonio Pérez Tapias, haya explicitado su descontento. El anuncio del Rey cortó en seco días de declaraciones y movimientos estratégicos de Eduardo Madina o Carme Chacón, que parecen haber desaparecido. ¿Qué opinan de todo esto?

Algunas preguntas más: ¿Debe el PSOE mantenerse firme a su compromiso de 1978 o abrir un gran debate interno? ¿Conoce la opinión mayoritaria de su militancia y votantes? Si es así, ¿debe plegarse a ella o guiarse por lo que considere más oportuno para el país, coincida o no? Y, de llevar la contraria a los suyos, ¿temería deserciones y mayor pérdida de votos en detrimento de formaciones que abogan por que los españoles tengan voz en más ocasiones que en la configuración de los parlamentos?

El próximo líder aterrizará con la decisión tomada, Felipe VI será Rey en ese momento. Pérez Rubalcaba no dimitió fulminantemente tras el 25-M para controlar esta situación. Su sucesor se encontrará con la baza de promover otros caminos en la pronta reforma de la Carta Magna, si es que esta de veras tiene lugar y no se asegura inminente para ganar tiempo hasta la coronación. En estas semanas en las que el PSOE se pregunta qué quiere ser ha caído la abdicación en el centro de todo y sin tiempo de reacción.

Uno de los últimos "servicios" de Pérez Rubalcaba al partido será darle resuelta la disyuntiva, pero, ¿acaso era lo que deseaban los socialistas? ¿Lastrará esto las opciones a La Moncloa del que llegue? ¿Habrá (aún mayor) divorcio con el habitual electorado? Una de las pocas certezas es que cada vez que en este último tiempo se cree en Ferraz que nada más puede fallar, la realidad se pone tozuda.