sucesión
Lunes 30 de junio de 2014
Zarzuela dice que con Felipe VI habrá "continuidad" y no una "nueva etapa".
La Casa del Rey considera "razonable" que don Juan Carlos disfrute de aforamiento cuando abandone el trono y no es partidaria de que sus futuras funciones sean reguladas por un estatuto específico.
En un encuentro informativo celebrado en el Palacio de la Zarzuela, un portavoz de la Casa ha explicado que corresponderá al nuevo Rey Felipe VI asignar las tareas que desempeñará su padre en esta nueva etapa, si bien ha apuntado que "a lo mejor interesa" aprovechar la dilatada experiencia de don Juan Carlos como interlocutor con líderes internacionales.
En todo caso, la Casa del Rey no ve conveniente "encapsular" sus futuras funciones con una ley o un decreto que estableciera un estatuto específico sobre sus actividades.
En cuanto a su posible aforamiento, ha indicado que sería oportuno para "evitar disparates" y ha insistido en dejar claro que esta figura no supone inmunidad ni inviolabilidad, algo que perderá para sus futuras acciones a partir del momento en que deje de ser jefe del Estado.
El mismo portavoz ha insistido asimismo en aclarar que, tras ceder el testigo a su hijo como Rey, don Juan Carlos no desea utilizar ningún titulo nobiliario, por lo que no pasará a ser Conde de Barcelona.
El tratamiento de don Juan Carlos y doña Sofía y los honores que deberán recibir habrán de ser definidos en un Decreto, según ha puntualizado el portavoz de la Casa del Rey, que se ha remitido a lo que decida don Felipe como nuevo Rey también al ser preguntado por las tareas que desempeñará en el futuro la actual Reina.
Continuidad no "nueva etapa"
El futuro reinado de Felipe VI supondrá la "continuidad" del periodo que se abrió en España con Juan Carlos I más que el inicio de "una nueva etapa", ha avanzado este jueves un portavoz de la Casa del Rey en una sesión informativa en el Palacio de la Zarzuela. En opinión de la Casa, no es correcto referirse al reinado de Felipe VI como "una nueva etapa" porque esa nueva fase en la historia de nuestro país, que significó el paso de una dictadura a una democracia, se inició con el Rey Don Juan Carlos.
"La monarquía significa estabilidad y este paso (de la abdicación) representa la continuidad de esa nueva etapa que se inició en 1975" con la proclamación de Juan Carlos I como Rey de España, ha insistido el portavoz, que no ha ocultado sin embargo que Felipe VI imprimirá su propio estilo y fijará sus prioridades en cuanto acceda al trono.
El portavoz ha confirmado que el Rey Don Juan Carlos decidió en enero pasado que, en el curso de este año, debía pasar el testigo a su hijo, ahora que empezaba a recuperarse tras un periodo en el que su actividad se vio reducida por las sucesivas operaciones que fue encadenando en los tres últimos años.
Tras esa decisión "preliminar" del monarca, el equipo de confianza de Don Juan Carlos en la Casa del Rey empezó a analizar cómo ponerla en práctica, teniendo como único referente dos líneas que la Constitución española dedica a esta cuestión, cuando en su artículo 57.5 dice que "las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica".
Ante esta redacción unos interpretan que es pertinente una ley orgánica que regule en su conjunto las abdicaciones, renuncias y dudas sobre la sucesión y que esta norma bastaría para regular y hacer efectivas todas estas situaciones.
Por el contrario, la otra postura defiende que, con independencia de que pueda existir una ley general, cada acto de abdicación en concreto requiere la aprobación de una ley orgánica. Esta es la opción por la que se decantó la Casa del Rey y con la que coincidían tanto el Gobierno como la mayoría de estudiosos de la Constitución, según la misma fuente.
El portavoz ha justificado además la necesidad de que las Cortes ratifiquen la ley de abdicación de Juan Carlos pues "la decisión de abdicar la tiene que recibir alguien". Así se establecía además en Constituciones anteriores, como en la de 1812.
Acuerdo con Rajoy y Rubalcaba
Una vez que ya se contaba con una idea de cómo se podría poner en práctica, jurídicamente hablando, la abdicación, a finales de marzo el Rey comunica su decisión al jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y unos días después informó al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Con ambos conversó sobre cuándo sería el momento oportuno para anunciar la decisión, aunque siempre tuvo claro, asegura el portavoz, que tendría que ser después de las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo pasado, para evitar interferir en un proceso político.
Ante un otoño que se presentaba complicado con la consulta soberanista catalana del 9 de noviembre y diversas citas electorales en 2015 se decide que junio es el mes adecuado.
El portavoz ha asegurado que el resultado de los comicios europeos no ha influido "para nada" en la decisión de abdicar, en la que tampoco han sido determinantes los problemas de salud del monarca.
Respecto a que fuera Mariano Rajoy el que comunicara en primer lugar a los españoles la decisión de abdicar del Rey, el portavoz ha explicado que se hizo así pues fue el jefe del Ejecutivo el depositario del documento firmado por Don Juan Carlos en el que formaliza su decisión de abdicar.
¿Y cómo es que el Rey, en su discurso de Nochebuena, días antes de que se plantee seriamente abdicar, manifiesta su firme determinación a continuar en el trono? "La condición humana es inescrutable", responden en Zarzuela.