Un centenar de obras forman parte de la nueva exposición del Museo Thyssen, Mitos del Pop, en la que el museo propone enlazar esta corriente artística con la tradición de la pintura dividiendo la muestra en géneros pictóricos como el retrato, el paisaje o el desnudo. Warhol, Lichtenstein, Wesselmann o Hamilton son algunos de los artistas cuyos trabajos han sido incluidos en un recorrido que confirma la vigencia de la cultura visual.
Este verano, la llamada “milla del arte” de Madrid tiene como protagonista el
Pop Art en dos exposiciones organizadas por el Museo Reina Sofía y el
Museo Thyssen en un intento por contribuir al conocimiento de esta corriente artística que cerró la brecha entre arte y realidad. Según Arthur Danto, a través del Pop, “el arte mostró cuál era la pregunta filosófica natural sobre el arte: ¿qué diferencia una obra de arte y algo que no es una obra de arte si, de hecho, lucen exactamente semejantes?”
(véase en la exposición Brillo Box, de Warhol).
El arte, continúa, llegó a un final “cuando reconoció que la obra de arte no tenía que ser de ninguna manera especial”, lo que “liberó” a los artistas para hacer cualquier cosa que quisieran. El filósofo resume en esas reflexiones el sentir de la crítica ante el viraje de la práctica artista propuesto por la obra de los representantes del Pop en las décadas de los
50 y 60. Si bien, aunque sus obras plantearon un cambio radical en cuanto a ejecución y percepción, hay en ellas una huella de la tradición, lo que precisamente combatieron las vanguardias.
Es lo que se desprende de la exposición
Mitos de Pop del Thyssen, que ha sido presentada este viernes. En ella, el museo reúne algo más de cien piezas de nombres de referencia como Warhol, Lichtenstein, Rauschenberg, Wesselmann o Hamilton, junto a otros menos conocidos como Blake o Adami, y artistas españoles, entre ellos Luis Gordillo o Equipo Crónica, formado por Valdés, Solbes y Toledo.
Aunque el museo ha tratado de evitar centrar su atención en
Warhol, el que culturalmente con más facilidad se asocia a esta corriente, lo cierto es que son muy numerosas las obras firmadas por el artista estadounidense convirtiéndose, por tanto, en uno de sus principales protagonistas junto a
Lichtenstein y sus obras influidas por la estética de los cómics.
Dividida en secciones por temáticas, que aluden a los géneros clásicos de la Historia del Arte –el desnudo, el paisaje, el retrato, las naturalezas muertas o la pintura histórica-, la muestra recorre la simbología característica del Pop Art: la publicidad, las marcas y los emblemas, o los iconos cinematográficos como Marilyn Monroe, retratada por Warhol o Vostell. Ayuda a encontrar la “huella de la tradición”, como se ha referido la comisaria Paloma Alarcó, la disposición de las obras por temas, aunque solo el visitante con cultura artística podrá establecer paralelismos que no sea hacer la evidente comparación entre
Las Meninas de Velázquez y
La salita de
Equipo Crónica.
De cualquier forma, la exposición se presenta como una oportunidad indudable para conocer más sobre el Pop e indagar en cómo aquellos artistas supieron transformar en arte el
boom de la cultura visual para no caer, como bien ha recordado Alarcó, en pobres argumentos como decir que fue una corriente banal o superficial, pues el Pop, como había anunciado el Dadaísmo, enseñó a mirar con otros ojos nuestros entorno.
Información sobre la exposición:
Lugar: Museo Thyssen.
Fechas: del 10 de junio al 14 de septiembre.
Horario: de martes a domingos de 10:00 a 19:00 horas y los sábados, el horario se amplía hasta las 21:00 horas.
Entrada: 11 euros.