Cultura

Los restos de Cervantes podrían estar en uno de los 30 nichos sobre los que descansa la iglesia de las Trinitarias

LA ALCALDESA DE MADRID HA ASEGURADO FINANCIACIÓN PARA LA SEGUNDA FASE

Lunes 30 de junio de 2014
Una vez concluida, la primera fase de la búsqueda de los restos de Cervantes, en la que se ha rastreado el subsuelo de la Iglesia de las Trinitarias con un georadar, ha señalado cuatro posibles zonas en las que podría descansar el literato español: la cripta sobre la que se asienta el tempo y otros tres puntos en el subsuelo del edificio, de más difícil acceso, que el estudio ha revelado compatibles con enterramientos. Por el momento, y con el apoyo manifiesto del Ayuntamiento de Madrid, en la segunda fase de los trabajos se abrirán en los 30 nichos de la cripta, en los que se cree más probable hallar el cuerpo del padre de 'El Quijote'.

La investigación sobre el lugar de enterramiento en Madrid de Miguel de Cervantes ha concluido su primera fase con buenas noticias. Aunque los promotores de la búsqueda piden "paciencia", lo cierto es que ninguna de las informaciones extraídas en esta primera etapa del estudio contradice la hipótesis de la que parten: que el literato español, padre de El Quijote, está enterrado en la iglesia del Convento de Las Trinitarias, en el centro de la ciudad. Con cuatro puntos señalados como posibles tumbas del 'manco de Lepanto', la segunda fase comenzará por el lugar más lógico: la cripta sobre la que descansa la edificación del siglo XVI, un proceso para el que que la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ya ha asegurado la financiación del Ayuntamiento.



Entre los días 28 y 30 del pasado mes de abril, la iglesia del Convento de las Trinitarias fue rastreada con la ayuda de un georadar para localizar posibles enterramientos en su subsuelo en lo que ha constituido el la primera fase del proyecto de búsqueda de Cervantes, cuyos resultados han presentado este lunes en rueda de prensa sus impulsores: el historiador Fernando de Prado, el investigador Luis Avial y el antropólogo forense Francisco Etxeberría.

Gracias a la tecnología del georradar, que localiza alteraciones del terreno en el subsuelo, se han localizado cuatro zonas de gran interés, con anomalías asociables a enterramientos o a estructuras funerarias. Se trata de la cripta que se abre bajo los cimientos de la construcción y otros tres puntos en el propio subsuelo de la iglesia. Según ha informado el doctor Etxberría, la cripta es el lugar señalado para arrancar la segunda fase de investigación.

Trabajos 'in situ' en la cripta

El antropólogo vasco ha calificado de "lógica" la decisión de comenzar a buscar por la Cripta. La iglesia actual, que se cree construida sobre una edificación más antigua y modesta, ha sufrido a lo largo de los siglos diversas modificaciones y, según Etxeberría, los restos óseos que hayan podido hallar en cualquiera de ellas, se habrían colocado con probabilidad en el lugar más adecuados para ellos: la cripta. El investigador ha reconocido que este espacio, de unos 4 metros de alto, 6 de ancho y entre 12 y 15 de largo, es mucho más grande de lo que se esperaba por las dimensiones del templo que se erige sobre él y que podría albergar entre 30 y 33 nichos. "Es tan grande que parece que está pensada para albergar todos los enterramientos del edificio", ha recalcado.

Además, después de una primera fase con georadar que no ha supuesto ningún tipo de destrucción ni invasión al edificio, declarado Bien de Interés Cultural y protegido, por tanto, como patrimonio, se busca que la segunda fase tenga las máximas precauciones, y la cripta lo permite. Etxeberría ha explicado que el objetivo es abrir la treintena de nichos uno a uno y practicar labores de reconocimiento de los restos óseos que puedan albergar en el mismo espacio, sin trasladas los huesos a ningún laboratorio.

"Podemos establecer 'in situ' si se trata de restos de un hombre o de una mujer y de qué edad aproximada", ha dicho el atropólogo y ha recordado que las características físicas de Miguel de Cervantes facilitan el reconocimiento de sus restos: un hombre de en torno a sesenta años, con muy pocos dientes en la boca, la manos izquierda con una patología que afecta al hueso y varias heridas en el pecho que le mantuvieron cinco meses ingresado tras la batalla de Lepanto.

Aunque Etxeberría no ha descartado la posibilidad de abrir una tercera fase en el proyecto en al que se analicen algunos restos en un laboratorio -para lo que podría incluso cotejarse el ADN con el de la hermana de Cervantes, enterrada en Alcalá de Henares-, la investigación va "paso a paso" y por el momento contempla el trabajo en la cripta de un equipo de unos diez técnicos durante una semana. Aunque aseguran no haber hablado por el momento de cifras, el antropólogo ha recalcado que "el coste es el de diez personas trabajando una semana", un presupuesto razonable para la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella, presente en la rueda de prensa, quien ha asegurado "el apoyo" del Ayuntamiento de la capital en ese sentido.

Fase 2 / Cara 'b'

Mientras tramitan los permisos para poder empezar a perforar los muros de los nichos, los promotores de la búsqueda de Cervantes han planteado un escenario posible dentro de la segunda fase: que la apertura de la cripta no dé buenas noticias. En este caso, se procedería a intervenir en los otros tres puntos que el georadar ha señalado como posibles enterramientos, un extremo que Etxeberría reconoce más complicado.

El triángulo de zonas de interés, ya fuera de la cripta, está formado por lo que se cree un enterramiento individual, que incluye una estructura pétrea compatible con una lápida, otra anomalía asociable a un enterramiento en la parte central y una última zona, más cerca de la zona de clausura del convento, que podría albergar entre tres y cinco enterramientos.

"Tocar el subsuelo de la Iglesia ya es una intervención más compleja", ha reconocido el antropológo vasco y ha señalado que "mantienen la ilusión" de encontrar los restos de Cervantes, que varias fuentes documentan en el Convento de San Ildefonso.


Trabajo pionero

El investigador Luis Avial, que ha dirigido esta primera fase, ha aclarado que la relación con las monjas de clausura que viven en la parte del convento no abierta al público, ha sido "excelente" y que "están encantadas porque no se ha producido ningún daño" en la iglesia. Sobre los trabajos próximos, que sí implican una -por el momento mínima- invasión de los nichos o, en su caso, unas excavaciones en el subsuelo del templo, Etxberría ha dicho que se llegarán a acuerdos "a través del diálogo".

Por el momento, el empleo del georadar ha sido inocuo para la construcción y ha permitido obtener un mapa tridimensional de la iglesia y su subsuelo hasta los cuatro metros de profundidad. Se trata de una técnica "pionera y única en España", tan "exhaustiva que "es imposible que se pase por alto cualquier anomalía o detalle" en el terreno, según ha afirmado el historiador e impulsor de la búsqueda, Luis Avial.

El equipo ha descartado que los restos de Cervantes pudieran descansar en la parte de clausura del recinto, que se encuentra fuera del proyecto de búsqueda. Aunque sí han detectado la existencia de otra cripta de características similares en clausura, Alvial ha explicado que los enterramientos en clausura están reservados, precisamente, a los miembros de la orden religiosa, por lo que es improbable que los restos del literato se encuentren en aquel área.

Aunque Etxeberría ha pedido "paciencia" y "no crear falsas expectativas", ha afirmado que la investigación podría completarse antes de que finaliza este 2014 y que los plazos dependen más de los permisos necesarios para continuar los estudios que del propio equipo científico.