Editorial

El órdago de Duran Lleida

Lunes 30 de junio de 2014
Artur Mas lleva tiempo, demasiado tiempo, jugando con fuego y empecinándose en un imposible sin entrarle en la cabeza que el secesionismo por el que suspira solo es un delirio que atenta contra la Constitución que se dieron a sí mismos todos los españoles. El presidente de la Generalidad se ha metido en un jardín de dificilísima salida, lanzando su órdago secesionista a toda la Nación. Pero ahora se ha encontrado con otro órdago que le lanza su socio, líder de Uniò Democràtica de Catalunya (UDC) y portavoz de Convergència i Uniò (CiU) en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, al plantearse su dimisión como secretario general de CiU, que se haría efectiva después de la ya inminente proclamación del Príncipe de Asturias como rey Felipe VI.

Esta intención del veterano político catalán no se ha producido de la noche a la mañana, sino que se ha ido gestando ante los muchos dislates que ha ido acumulando Artur Mas, aunque parece que la gota que ha colmado el vaso ha sido la decisión de CiU de no apoyar la abdicación de Don Juan Carlos, en contra de lo que Duran Lleida consideraba más conveniente y sensato. Pero hace mucho tiempo que la sensatez ha sido sustituida en Artur Mas por su entrega absoluta al radicalismo de Esquerra Republicana (ER), en una tan irresponsable como torpe jugada que le ha hecho perder buena parte de su electorado -como se ha demostrado, por si cupiera alguna duda, en los recientes comicios al Parlamento Europeo-, pues muchos votantes de CiU no son secesionistas, y convertirse prácticamente en un títere de Oriol Junqueras.

La postura de Duran Lleida, quien, al parecer, baraja la posibilidad de presentarse en solitario a las próximas elecciones con un proyecto contrario al secesionismo, concuerda con la de muchos catalanes que, sin olvidar sus propias señas de identidad, rechazan de plano la aventura secesionista a la que el presidente de la Generalidad quiere conducirles a toda costa.

De confirmarse la dimisión de Duran Lleida, resultaría una decisión acertada, aunque un tanto tardía. En estos momentos, está harto del vasallaje de Mas hacia Junqueras y ER, pero esa claudicación no es de ahora. Posiblemente habría sido más efectivo y quizá habría evitado dar continuos pasos en la senda secesionista si Duran Lleida hubiera lanzado su órdago desde el instante en el que se vio la actitud entreguista y suicida de Artur Mas.