Christie's permitirá pujar por una de las dos obras del pintor que están en manos privadas
Elena Viñas | Lunes 30 de junio de 2014
Una de las dos únicas obras de Vermeer que continúan en manos privadas saldrá a subasta entre el 8 y el 17 de julio en una puja organizada por Christie’s. “San Práxedes”, del pintor holandés, cuya producción artística se circunscribió a una treintena de pinturas, tiene un precio estimado de entre 7,4 y 10 millones de euros.
Cuando se cumplen 10 años de la subasta de
Mujer sentada en el virginal, de
Johannes Vermeer (1632-1675), que fue adquirida por el precio récord de 30 millones de dólares (unos 22 millones de euros, según el cambio actual), el pintor holandés vuelve a estar en el punto de mira de los coleccionistas, que no han podido pujar por una de sus pinturas desde 2004, cuando salió a
subasta por primera vez en 80 años una obra del autor de
La joven de la perla. El maestro de Delft pintó unos 35 cuadros, una producción muy escasa si se atiende a la trayectoria artística de contemporáneos como Rembrandt. Dos de sus pinturas permanecían hasta ahora en manos privadas, si bien una de ellas podrá adquirirse entre el 8 y el 17 de julio en una subasta organizada por
Christie's. Se trata de
San Práxedes, fechada en 1655, lo que la convierte en la pintura más temprana del artista, cuando contaba con 22 o 23 años. Aunque fue atribuida a Vermeer en 1969 e incluida en su catálogo de obras en 1986, su subasta adquiere mayor importancia dado que, recientemente, el Rijksmuseum y la Free University de Amsterdam han analizado la obra con objeto de confirmar la autoría de
Vermeer, como así ha ocurrido. Tras años sumido en el olvido, el magistral tratamiento de la luz y del color logrado por Vermeer fue motivo de inspiración para los artistas románticos del siglo XIX, a quienes se les debe haber restituido la memoria y la obra del pintor. Hasta ahora pertenecía a la colección de la polaca
Barbara Piasecka. Del periodo de la obra a subasta son
Cristo en la casa de María y Marta, expuesto en Escocia, y
Diana y sus compañeras, en La Haya. Estas tres pinturas “representan la etapa temprana del artista antes de poner en práctica el estilo moderno que lo caracterizó”, explica Christie’s.