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El Mundial de fútbol, la fiesta de los equipos "pequeños"

Análisis deportivo

Lunes 30 de junio de 2014
La Copa del Mundo de fútbol de Brasil es una cita con la ilusión. Ninguna selección puede sustraerse de ese sentimiento vital. Todos los combinados nacionales sueñan con ganar. La ilusión de ganar es un deseo con argumento. Todos los futbolistas que competirán en Brasil desean ganar con argumentos propios. Cuando hablamos del Mundial de este año, se tiende a escribir sobre los países favoritos para alzarse con el máximo trofeo.

Pero esta cita del calendario futbolístico es también la fiesta de los “pequeños”. Es menester hablar y escribir de esas selecciones nacionales que a priori son inferiores a las grandes favoritas. Gracias al ímpetu de esas selecciones quizá tengamos la posibilidad de ver sistemas y tácticas de juegos diferentes a los ya conocidos.

Las selecciones "pequeñas" tienen argumentos para ser "grandes". Por ejemplo, la mayoría de estas selecciones tienen grandes jugadores compitiendo en las grandes ligas europeas. Recuerden al guardameta Keylor Navas de Costa Rica, cancerbero titular del Levante o a Edin Dzeko jugador estrella de Bosnia, delantero centro del Manchester City.

La selección de los ticos, Costa Rica, va a dar algún que otro susto en este Mundial. Han sido encuadrados en el grupo más difícil del campeonato, junto con Uruguay, Inglaterra e Italia. Los ticos disfrutarán jugando contra tres selecciones campeonas del Mundo. Costa Rica luchará con ilusión y argumento para ponérselo muy difícil a todas las selecciones a las que se enfrente. Los centroamericanos tienen a uno de los mejores porteros del Mundial, Keylor Navas, o sea, otro argumento para ganarle a sus rivales. Ojalá consigan alguna victoria que les haga soñar.

Bosnia es otro país cargado de ilusión con argumento. Por fin el fútbol ha sido justo con este país. Bosnia puede parecer una selección con poco nivel, pero no es así. Los bosnios han conseguido su objetivo, después de muchas desilusiones pasadas. Se han clasificado con todo merecimiento para una fase final de un Campeonato del Mundo. Bosnia tiene un plantel muy bien estructurado. Todas las líneas del campo bosnio tienen calidad. La portería la defiende el experimentado Begovic (portero del correoso equipo del Stoke City). El centro del campo y la delantera son las líneas mejor dotadas del equipo con grandes jugadores con muy buena técnica como Lulic (jugador polivante de la Lazio), Pjanic (centrocampista creativo de la Roma) y dos grandes delanteros hambrientos de gol como son Ibisevik (jugador del Stuttgart) y Dzeko (jugador del Manchester City). El carácter robusto y ganador de los bosnios puede ayudarles para dar una de las grandes sorpresas colándose en los octavos de final del Mundial.

Irán, dirigida por el entrañable entrenador portugués Queiroz, vuelve a defender los intereses asiáticos en una fase final de una Copa del Mundo. El equipo gira en torno a dos viejos conocidos de la afición española y de Pamplona como son Masoud (extremo de la Unión Deportiva las Palmas) y Nekounam (mediocentro defensivo ex del Osasuna y actual jugador del Al Kuwait). Es cierto que las selecciones asiáticas no tienen un gran potencial. En mi opinión, son selecciones que basan todo su juego en el colectivo y pudieran dar alguna sorpresa, aunque la realidad es que es muy difícil.

Honduras va a buscar alguna victoria en la fase de grupos con su estrella Maynor Figueroa (jugador del Hull City inglés). Los centronorteamericanos están encuadrados en un curioso grupo con Francia, Ecuador y Suiza. A priori, este grupo es un grupo con un nivel medio en donde Francia tendría que pasar como primera de grupo a octavos de final con facilidad. No descarten que tengamos alguna sorpresa porque Ecuador y Honduras son dos selecciones muy correosas que basan todo su juego en el físico y la lucha.

Costa Rica, Bosnia, Irán y Honduras son selecciones luchadoras y cargadas de ilusiones con argumentos. Son ejemplos de combinados que jugarán su “particular” Mundial. Darán alegrías a sus aficiones. Todo en esta vida puede pasar, como diría Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, si se cree en uno mismo, y se trabaja, se puede.