Editorial

Don Juan Carlos ya no es Rey de España

Lunes 30 de junio de 2014
El Congreso de los Diputados vivió ayer una jornada histórica. No se votaba, como bien dijo Rajoy, un modelo de estado concreto, sino una ley orgánica que daba soporte jurídico a la abdicación de Don Juan Carlos. Quien, de facto, dejará oficialmente de ser rey en el mismo momento el que el BOE publique el texto aprobado ayer en el Parlamento.

El porcentaje da idea del respaldo que tiene todo este proceso: 299 diputados votaron a favor, por 19 en contra. Diputados que son los representantes elegidos democráticamente por la ciudadanía, y que en una proporción del 90 por ciento mandaron un mensaje bien claro: más allá de pancartas, camisetas con banderas inconstitucionales -como la que lucía el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara- y demás parafernalia chusca, la inmensa mayoría de España está más por la estabilidad institucional que por el esperpento.

España bien puede ser republicana. El propio Rubalcaba lo sacaba ayer a colación, reconociendo que en su partido hay una honda tradición en este sentido, pero afirmando a renglón seguido que “el PSOE estaba y estará en el pacto constitucional”. Para una eventual república, habría que aprobar una nueva constitución por mayoría de dos tercios, disolver las cámaras y someter ese texto a referéndum. Es, hoy por hoy, el único camino posible. Puede hacerse también una reforma algo menos ambiciosa; de hecho, debe hacerse. Don Juan Carlos inició su reinado con la puesta en marcha del Estado de las Autonomías. Don Felipe bien podría iniciar el suyo con un nuevo diseño de competencias autonómicas, que resolvería muchos de los problemas que hay actualmente.