Corona de damas es el debut literario de Susana Tosco y María Soto, dos periodistas apasionadas de la Historia que han escrito en 1.100 páginas un relato ambientado en el París del siglo XVII y protagonizado por Richelieu, Luis XIII, Ana de Austria y personajes de ficción, a través de los que recrean una etapa "bastante desconocida" que pone el foco en las intrigas de la corte francesa.
Tosca Soto ha sido el nombre elegido por Susana Tosca y María Soto para promocionar su debut literario,
Corona de damas, una novela histórica ambientada en el París del siglo XVII, en una etapa de intrigas en las que personajes históricos como Richelieu, Luis XIII o Ana de Austria comparten protagonismo con otros anónimos. Los apasionados de la
novela histórica tienen una cita con este libro de algo más de mil páginas que les ha llevado a sus autoras cuatro años de trabajo, tiempo que han dedicado a documentarse gracias a los archivos digitalizados por la Biblioteca Francesa, a lo que han sumado sus conocimientos previos sobre la materia y su pasión por la Historia. El ambiente parisino “cosmopolita, sensual y violento” del siglo XVII sirve de escenario de esta novela, que las autoras han concebido como una revisión del género de capa y espada. “Con una intriga elaborada y personajes complejos”, según la editora de
Grijalbo Ana Liarás, el relato de Tosca y Soto está enmarcado en la época de transición que va del Renacimiento y al comienzo de los años dorados de la Corte de Versalles. El regicidio de
Enrique IV da comienzo a la historia de
Corona de damas. Según Soto, aquel asesinato puede ser comparado por su repercusión con el de Kennedy: “Tuvo el mismo impacto, aunque en el contexto de la época, y también fue objeto de teorías conspiratorias”. Es una etapa de la historia “bastante desconocida” que ha sido abordada en novelas como
Los tres mosqueteros de Dumas. Precisamente el autor francés ha sido uno de los referentes de las autoras que, sin embargo, confiesan que no son lectoras asiduas de novela histórica.
En el París de 1625, dos jóvenes intentan abrirse camino: Charles Montargis, que se convertirá en aprendiz de espía del poderoso cardenal Richelieu, y Bernard de Serres, modesto gentilhombre recién llegado de los Pirineos que ha huido tras un duelo. Mientras, en el Palacio del Louvre, Luis XIII vive atenazado por funestos augurios: sobre él se cierne una amenaza que pone en peligro la estabilidad del reino. Los dos amigos se verán arrojados a una intriga que les hará descubrir los secretos de las altas esferas del reino.En el relato, el perfil psicológico de los personajes tiene especial importancia. Lo explican
Tosca y Soto: “No nos interesaba que el lector tuviera la impresión de estar recibiendo una lección de Historia, sino que se pusiera en el papel de los personajes y que sintiera como ellos llegando a justificar sus acciones. Es decir, hemos tratado de humanizarlos”. Ese ejercicio empático que piden a quienes lean su novela lo han experimentado ellas mismas durante el proceso creativo. Así, no dudan en afirmar que han sentido afinidad por personajes tan estereotipados como
Richelieu, de quien han sacado una lectura muy diferente, tanto que se declaran “muy fan” del primer ministro de
Luis XIII. Conscientes de que existe cierto reparo entre los lectores a comprar libros firmados por dos autores, Tosca y Soto han sacrificado su identidad bajo la suma de sus segundos apellidos para tratar de llegar al máximo de ellos posible: “Nos costó casi más elegir un nombre que escribir la novela”. Preguntadas por si el gran tamaño de la novela puede ser una desventaja, afirman que esa posibilidad no se la plantearon durante el proceso de escritura pues la historia tiene las páginas que necesita, a lo que su editora matiza que cuando se habla de novela histórica el perfil del lector de este género no prioriza que sea manejable y sí que el relato sea pormenorizado. Las autoras, que tuvieron como agente literaria a Lola Gulias, la misma que descubrió a Lola Dueñas o Carlos Ruiz Zafón, no creen todavía posible que su historia pueda ser adaptada al cine o a la televisión, aunque sí se muestran confiadas en que pueda ser traducida.