Editorial

Aislacionismo de Obama

Lunes 30 de junio de 2014


Barack Obama acusaba este pasado fin de de semana a todos aquellos que niegan o minimizan el cambio climático de ser “una amenaza bastante grande para el futuro de todos”, al tiempo que hacía pública su intención de destinar nuevos fondos destinados a las comunidades afectadas por desastres naturales. Es una causa tan justa como acuciante, aunque no la única que deba preocupar a Estados Unidos en clave global, pero parece que Obama no opina lo mismo.

Es posible que el presidente norteamericano esperase una mayor implicación de la UE en la crisis ucraniana, y de ahí su actuación de perfil bajo. Actuación que, dicho sea de paso, ha tenido como efecto colateral el reforzamiento -si cabe, aún más- de Rusia en el plano internacional. En Irak, sin embargo, vacilar a la hora de apuntalar el gobierno de un Nuri al Maliki desbordado y poco capaz ha hecho que se le cuele en la partida nada menos que Irán, y de la crisis sira hace tiempo que se ha desentendido.

Si Estados Unidos quiere seguir conservando su estatus de superpotencia no puede desentenderse de la escena internacional. Cierto es que el enorme coste humano y económico que han supuesto acciones como las de Irak o Afganistán en los últimos años marcan a la hora de mirar hacia el exterior. Pero no todo es ejército. Obama está debilitando a Estados Unidos y, con ello, a todo Occidente. Y de ello toman buena nota tanto Rusia como China.