El Instituto estadounidense BoldlyGO ha diseñado la primera misión aeroespacial de ida y vuelta a Marte, que traerá hasta la Tierra por primera vez muestras del planeta rojo. Desde el punto de vista científico, el interés de la misión radica en la valiosa información que esas muestras pueden proporcionar sobre el hipotético pasado común de Marte con nuestro planeta y su desigual desarrollo a la vista de las diferencias actuales, además de determinar la habitabilidad marciana histórica y presente.
Una empresa privada estadounidense ha presentado un proyecto para enviar a Marte una misión entre los años 2018 y 2020 que traerá a la Tierra muestras del planeta rojo. Si en la gran misión de la NASA en
Marte el robot Curiosity envía, millones de kilómetros mediante, información sobre sus andanzas en la superficie marciana, el Instituto
BoldlyGO, una organización no lucrativa con sede en Colorado, pretende dar un paso más y hacer llegar a nuestro planeta
muestras físicas, directas. La misión
SCIM (siglas en inglés de Recogida de Muestras para la Investigación de Marte) será la primera de ida y vuelta a Marte de la historia, un hito que será posible, según la empresa promotora, por el reducido coste que favorece el diseño de la nave: la SCIM traerá a la Tierra los primeros materiales marcianos
sin necesidad de aterrizar, restando riesgo y complejidad a la operación.
El equipo de BoldlyGO espera que SCIM abra “nuevas vías” y siente las bases para que el hombre pueda llegar a Marte en el futuro.
Dos fechas claveEl ‘quid’ de la misión está en afinar el lanzamiento de la nave con una precisión quirúrgica, de modo que su llegada a Marte coincida con la temporada de tormentas de polvo en el planeta rojo. Así, SCIM recogerá miles de partículas de polvo de la atmósfera de Marte desde un punto a 40 km de altitud. Ese es el truco para que los investigadores puedan tocar por primera vez un trozo de Marte sin necesidad de aterrizar en su superficie, y por eso los promotores de la misión han dado ya las dos posibles fechas del lanzamiento de SCIM: el
15 de abril de 2018 (en este caso llegaría a Marte el 1 de octubre y regresaría a la Tierra el 13 de agosto del siguiente año) o el
26 de julio de 2020 (no encontrándose con el planeta vecino hasta el 19 de junio de 2022 y con fecha de retorno del 1 de febrero de 2023).
En cualquier caso, la misión realizará un barrido atmosférico de alta velocidad, sin instalarse en la órbita del planeta, recogerá las partículas de polvo marciano y regresará a la Tierra con su valiosa carga, lista para ser analizada en laboratorios de tecnología avanzada.
El sistema de captura de la SCIM se basa en el que funcionó con máxima eficiencia en la misión
Stardust, empleando
células de un aerogel ultraligero que permiten atrapar y retener las partículas de polvo, y que ya ha sido testado con éxito en ensayos terrestres. Este aerogel es, además, resistente a l calor y garantiza la protección de la carga. Además, la nave dispone de una geometría en forma de bala, parecida a la que se utiliza en los sistemas de aterrizaje humano, y su diseño ha sido avalado por expertos de la NASA.
ObjetivoLa misión SCIM será una pieza clave para avanzar en el conocimiento de la
geología, el clima y la habitabilidad de Marte, interesante desde el punto de vista científico al atribuírsele un pasado muy similar al de la actual Tierra. El equipo espera que la histórica operación proporcione un conjunto de datos único y una base comparativa para la comprensión de cómo se formaron ambos planetas y por qué han evolucionado de maneras tan distintas.
Las partículas que la SCIM está llamada a capturar (
de unos 10 milímetros) pueden ofrecer información de muchos de los eventos que han tenido lugar en Marte: desde el transporte de agua a las erupciones volcánicas. Su estudio atómico en laboratorio permitirá ofrecer una inédita visión de los procesos que han convertido a Marte en lo que hoy es: un desierto rojo.
Entre sus objetivos científicos más concretos, los promotores de SCIM destacan que gracias al análisis de las muestras se podrán definir la química y la composición mineralógica de los
materiales que forman la corteza de Marte. Además, se facilitará la investigación sobre los procesos que han alterado el
ambiente y las masas de agua de la superficie marciana y se fomentará el entendimiento de los embalses volátiles de Marte, así como de sus
ciclos hidrológicos, aspecto clave en el estudio de la habitabilidad pasada y presente del planeta rojo.
Por último, los investigadores del BoldlyGO confían en sintetizar todos los datos extraídos de los materiales marcianos para proporcionar un “verdadero
terreno” sobre el que erigir misiones futuras.