proclamación
Lunes 30 de junio de 2014
“Muchas gracias, moltes gràcies, eskerrik asco, moitas grazas”. Son las últimas palabras pronunciadas por Felipe VI en su discurso de proclamación, que ha tenido en las llamadas a la unidad desde el respeto a la pluralidad uno de sus pilares. Ha dicho desear “una España en la que no se rompan nunca los puentes de entendimiento, que es uno de los principios inspiradores de nuestro espíritu constitucional”.
Lo escuchaban desde la tribuna del Congreso de los Diputados Artur Mas e Iñigo Urkullu, que han llamado la atención de no pocos cuando a la entrada de los Reyes y sus hijas al hemiciclo han aplaudido corta y desganadamente. El presidente de Cataluña y el lehendakari han conversado durante la espera al acto con Ignacio González y Alberto Núñez Feijóo, máximos responsables de la Comunidad de Madrid y Galicia, respectivamente.
No han asistido los diputados nacionalistas de ERC o BNG, tal y como ha hecho Geroa Bai y los partidos que componen la Izquierda Plural. A ellos también se ha dirigido el Rey y les ha pedido trabajar “todos juntos, cada uno con su propia personalidad y enriqueciendo la colectiva”.
Don Felipe llega a la Jefatura de Estado con una consulta planteada en Cataluña y reconocidas intenciones en el País Vasco, y también con gestos de descontento por parte de fieles a la Corona pero partidarios de reformas, como sectores del Partido Socialista. Estos proponen una actualización de la Carta Magna y el Rey no cierra las puertas. Asegura llegar dispuesto a escuchar a todos y a calmar ánimos.
La presencia de Mas y Urkullu puede interpretarse también como una oportunidad al Monarca. Tiempo y ocasión tendrán de dialogar para recomponer consensos, o este es al menos la misión en este y otros campos del cambio generacional en la Casa Real.