Editorial

Felipe VI, un Rey constitucional para todos los españoles

Lunes 30 de junio de 2014

“En la España unida y diversa cabemos todos, todas las formas de sentirse español, porque los sentimientos no deben nunca enfrentar o dividir sino respetar y convivir”. Así hablaba ayer en el Congreso de los Diputados Felipe VI durante su proclamación como Rey de España. “Coronación” propiamente al uso no hubo; y esa es quizá una de las señas de esta etapa monárquica que ahora empieza: renovación. La anterior, protagonizada por Don Juan Carlos, fue testigo de otros retos y otras situaciones, y otras fueron las personas que se vieron involucradas en ellos.

Otros serán también los usos. La sociedad de la información facilitara que el Rey tenga menos distancia con la ciudadanía, aspecto éste vital no sólo para no perder el pulso de la realidad desde Zarzuela, sino para una mejor comprensión y asimilación de lo que en realidad es una monarquía parlamentaria. En cambio, como bien se encargó de reiterar Artur Mas a preguntas de porqué no aplaudió la intervención de Don Felipe, “hay discursos que no cambian”.

En efecto, el compromiso de Felipe VI con la Constitución es, según el mismo dijo, “irrenunciable”, como ya lo fuera para su padre. En base a dicho compromiso, Don Felipe reiteraba ayer su fidelidad a un texto en el que se dice que “la soberanía nacional reside en el pueblo español” -art. 1.2 de la Carta Magna-. El nacionalismo excluyente, pues, debe esperar del nuevo rey un talante conciliador y dialogante, pero también firme en lo que se refiere a velar por que se cumpla la legalidad vigente. Y en eso, afortunadamente para todos los españoles, la monarquía no va a cambiar.