Opinión

Fútbol: adiós a la Copa del Mundo

Manuel Sánchez de Diego | Lunes 30 de junio de 2014
Un solo partido puede hacernos caer desde las nubes de la excelencia a las profundidades de la mediocridad. Quien era el mejor portero del mundo se convierte en el manta que cometió varios errores. El entrenador… y los jugadores, en un hatajo de vagos que cobran mucho, solo se preocupan de su traspaso a un gran club y poco hacen. Perder dos partidos de fútbol ante Holanda y Chile nos ha hundido en una cierta depresión colectiva.

Demasiado triunfalismo antes de los partidos y demasiado pesimismo después. Ya sé que es más que un juego, a veces es la canalización de una afición, digo de una nación. Aún recuerdo en el pasado mundial de Sudáfrica a personas nacionalistas, independentistas gallegos para más señas, que jaleaban los goles de España como si fueran los de sus propios hijos. A madridistas desvivirse por los requiebros de Iniesta y a culés animar a Sergio Ramos.

Somos lo que somos, un conglomerado de sentimientos capaces de hacer las grandes machadas de la historia o los mayores desastres. Gente de corazón, de emoción y de amistad. Diferentes del norte al sur y del este al oeste, pero muy iguales y comunes en muchas cosas. Eso somos los españoles y, me gustaría que siguiéramos siendo así.

Estas dos derrotas en el mundial de Brasil, nos apean de la competición. Ahora sólo queda un partido ante Australia que no importa lo que pase, nos volvemos a España. No sé si faltó algo de descanso, de concentración, de potasio, de aclimatación o de mala leche. Nuestros jugadores se han visto desbordados en defensa y en ataque –un solo gol y de penalti. Por eso ante Australia solo una recomendación, ¡que jueguen a pasárselo bien! Que jueguen para divertirse y para que su afición disfrute. No es una consolación, pues poco consuelo puede haber, pero puede ser una terapia para lograr que volvamos a tener un equipo, un solo equipo que represente a España.