Lunes 30 de junio de 2014
Felipe VI recibía ayer en audiencia a las víctimas de terrorismo. El hecho de que esta audiencia sea su primera recepción oficial como rey denota que estamos ante un asunto prioritario para la Corona. Siempre lo ha sido, por otra parte. Frente a devaneos políticos de uno u otro signo -en especial por parte nacionalista-, Casa Real siempre ha estado cerca de un colectivo cuyos integrantes darían lo que fuese por abandonar. Y es que ser víctima del terrorismo, aparte de la tragedia que es perder a un ser querido, ha llevado aparejadas muchas veces sensaciones de impotencia e incomprensión ante situaciones aberrantes.
Por otra parte, esta audiencia quiere ser un mensaje bien claro sobre quiénes deben ser tenidos en cuenta por parte de un gobierno vasco que cada vez acerca más a Bildu y se aleja en la misma proporción de las víctimas. Felipe VI ha querido escenificar que él está con quienes sufren, retratando a un PNV próximo a quienes les han hecho sufrir. PNV que, por otra parte, cada vez sigue más los pasos de CiU en Cataluña: mientras el partido de Mas se deja fagocitar por Esquerra, el de Urkullu hace lo propio con los proetarras. Y si no cambian las tornas, puede darse el caso de que los herederos de Batasuna sean la fuerza más votada en las próximas elecciones. Felipe VI está con las víctimas, al igual que la inmensa mayoría de la sociedad española. Al PNV corresponde ahora decidir junto a quién se posiciona.