Editorial

Egipto: la venganza del Al Sisi

Lunes 30 de junio de 2014


Abdel Fatah Al Sisi prometió que si alcanzaba la presidencia egipcia, acabaría “con los enemigos del estado”. Y ha cumplido su palabra. En un juicio sin garantía procesal alguna y plagado de irregularidades, la Corte Suprema de El Cairo condenaba a muerte a 183 miembros destacados de los Hermanos Musulmanes. La convulsión que este hecho ha provocado en el país -de por sí bastante inestable ya- ha hecho que el propio secretario de Estado norteamericano, John Kerry, afirme que “la transición en Egipto corre serio peligro”.

No es para menos. de momento, Al Sisi cuenta con el apoyo de Occidente -en especial, de Estados Unidos- y de la mayor parte de la comunidad internacional; máxime ahora, que ha sido refrendado por las urnas. Cuenta igualmente con un nutrido apoyo de la sociedad egipcia, aunque con matices. Gran parte de dicho apoyo es más prestado que por convicción: muchos egipcios desconfiaban del fundamentalismo que empezaba a emanar de los Hermanos Musulmanes, y de ahí que salieran a la calle para mostrar su descontento. Pero pasar por las armas a la cúpula de los islamistas no parece, desde luego, una invitación a la reconciliación nacional. Una cosa es que Al Sisi quiera mostrar una imagen de firmeza ante el terrorismo, y otra muy distinta que cercene las libertades y derechos de los islamistas para posteriormente fusilarlos, por muy terroristas que sean.