Ignacio Fernández Candela | Lunes 30 de junio de 2014
Frank es un hacedor de hazañas. Durante la Historia los héroes siempre han existido y sus lágrimas silenciosas, las del dolor de la soledad del guerrero, se han derramado impelidas por el empuje de las nobles actitudes por mucho que costaran las proezas que después los ensalzan. Pero estos no piensan en la recompensa cuando libran sus particulares guerras contra la ignominia que otros rehúyen acobardados por las consecuencias de la osadía. La heroicidad no es fácil empresa y su mayor mérito estriba en que es dictada por la integridad de la conciencia sin guión previo. Una vez iniciada la aventura titánica contra la iniquidad no existe camino de vuelta y si se combate contra la malignidad no ha lugar al abandono ni la rendición; quien así actúa es un auténtico héroe asumiendo las consecuencias.
Sin héroes la historia de la Humanidad que se escribe con gestas jamás habría trascendido en la nobleza anónima del sacrificio permanente de hombres y mujeres que posibilitaron la evolución de sus semejantes. Son innúmeras las heroicidades que los escribas han relatado como paradigma de superación en una raza humana reconocida por la historia de méritos que trascendieron generación tras generación y otros que se quedaron en el tintero del anonimato. Es por ello que debemos congratularnos con el reconocimiento de nuestros héroes cotidianos y rendirles la admiración, captando la esencia de sus dignidades incluso cuando en medio de sus batallas la apariencia pretenda confundir para dejarlos a merced del enemigo. Pocos son los reconocidos en la verdadera dimensión de sus capacidades de entrega, pero hoy en día es fácil identificarlos si se acompaña con solidaridad la trayectoria de las nobles actitudes que deslumbran por su irreductible valentía.
Ser genuino, noble y con influencia para trascender y conseguir un mundo mejor es todo un reto con el diablo que acecha en la lucha contra la malevolencia. Lo que vive Frank Cuesta- conocido televisivamente como Frank de la Jungla- es un infierno real en un orbe repleto de falsedad. La trampa que le han tendido las mafias tailandesas es señal de que no vino a la Tierra para dejar enterrado su talento de Justicia.
Infatigable guerrero contra el crimen organizado que en Tailandia traficaba con animales, molesto adversario de pulcra honestidad y tenaz resistencia, le han provocado una vil emboscada en la identidad de su esposa Yuyee Alissa Intusmith con una burda manipulación de la Justicia para condenarla a 15 años por tráfico de drogas.
Poca imaginación ha bastado para que la maquinaria de corruptela tailandesa haya adulterado el proceso con el fin someter a Frank y a su familia con una intrigante tortura, dejando a merced de miserables criminales la vida de Yuyee y el ánimo devastado de su fiel esposo.
Es sencillo deducir el espíritu de corrección de un personaje amante de la Naturaleza que en su entrega como personaje público no ha dejado de sacrificar su identidad más particular, librando una lucha sin igual con poderosos mandamases del crimen organizado que han visto peligrar sus lucrativas componendas. Lejos queda Tailandia, pero el alma española de Frank ha de ser revulsivo para unificar las voluntades de sus compatriotas que se han movilizado para rescatar al titánico personaje que se consume en un averno de incertidumbre, sabiendo que la ley que retiene a Yuyee Alissa es la misma que él ha desenmascarado bregando con la corruptela asentada tras los uniformes policiales.
Frank de la Jungla es un personaje vivo de nuestras historias intemporales en que los héroes se baten ante el mal que cuando se vence brinda la oportunidad de revitalización para que el mundo consienta en la influencia de lo constructivo. Su mérito estriba en seguir los dictados de la conciencia con el impulso de un noble corazón que le ha llevado a confrontar contra las poderosas mafias tailandesas dedicadas al tráfico de animales. Heróica locura. No ha podido disimular la entereza de su espíritu ante el quebrantamiento del equilibrio de la Naturaleza y ha porfiado en la entrega hasta soliviantar poderes cuya corrupción ha usado instrumentos de ley para condenar al inocente bajo el engaño acerbo de una estrategia rastrera e inhumana.
Teme por la vida de su mujer Yuyee, un personaje público de Tailandia caracterizado por la pureza de la intención sin vicios morales ni sociales, un ser sencillo que es presa de esos basiliscos enfurecidos que han declarado una guerra sucia y desigual contra nuestro particular héroe desbordado de inenarrable dolor.
La movilización está siendo generalizada y existe una iniciativa para pedir la libertad de Yuyee y examinar las evidentes irregularidades de un caso de corrupción policial que ha engañado descaradamente a la Justicia.
Ante los héroes reconocidos, no debemos dejar escapar la oportunidad de rendirles un homenaje con el apoyo incondicional que es reconocimiento al espíritu luchador que nos inspira como Frank; tan sencillo y ennoblecido en su encomiable virtud quijotesca que profundiza cada vez más en la consciencia colectiva capaz de reconocer los méritos de los más valerosos.
No puedo quedarme impasible ante la monstruosidad hipócrita de un mundo ruin que aniquila a las personas decentes y por ende merecedoras de auxilio, cuando las fortalezas de los grandes se minan con el inefable dolor de la impotencia. Hoy mi voz se une al clamor de las redes sociales que buscan la fuerza expeditiva de la unión para auxiliar a un héroe español.
Una firma es una vital aportación que hoy Frank necesita como español comprometido con el mundo al que pertenecemos en un mismo destino. Ahora todas las gentes de buena fe tenemos la oportunidad de cabalgar al lado de nuestro D. Quijote del siglo XXI, sólo que éste está bien cuerdo aun impulsado por las mismas noblezas que inspiraron a Alonso Quijano. Bendita locura del corazón y la conciencia.
Tantos y más a vuestro lado, Frank.