El Museo Reina Sofía dedica una retrospectiva a Richard Hamilton, artista británico fallecido en 2011, en la que repasa sus 60 años de producción artística, integrada por pinturas, grabados, fotografías, collages, impresiones informáticas o instalaciones, un conjunto de trabajos que permiten ver más allá de la etiqueta de padre del pop art europeo.
Tres años después de la muerte de Richard Hamilton, el
Museo Reina Sofía inaugura una retrospectiva en la que el artista británico estuvo trabajando hasta poco antes de su fallecimiento. Han sido reunidas cerca de 270 obras que repasan sesenta años de la producción artística de quien está considerado el padre del pop art europeo. La
exposición “recoge la pluralidad y complejidad de su obra”, según
Manuel Borja-Villel, director del museo, quien ha destacado su condición de autodidacta y su perfil de “experto y continuador” de las propuestas de Duchamp, aunque en su trayectoria también haya citas a Cézanne, Picasso, Bacon o la sociedad de consumo.
Según Borja-Villel, es posible referirse a Hamilton como una de las figuras clave del arte del siglo XX por haber sido “uno de los pocos en haber entendido el mundo moderno de la primera mitad de siglo y el posmoderno de la segunda mitad”. En opinión del director del museo que expone esta retrospectiva, su obra destila cierta “ironía” y “anacronismo”, pues se sitúa “un poco fuera del tiempo”.
En el recorrido propuesto cobran especial protagonismo cinco
instalaciones de gran envergadura que han sido reconstruidas con motivo de esta exposición.
Growth and form, de 1951, es la primera de ellas, una instalación “adelantada a su tiempo”, según el comisario Vicente Todolí, en la que Hamilton contrapone el racionalismo arquitectónico y lo orgánico. En
Man, machine and motion, de 1955, el artista da cuenta de su interés por los avances tecnológicos y el uso que ha hecho el ser humano de los mismos para su propio beneficio mientras que en
The funhouse condensa la cultura cinematográfica, musical y visual de los ya casi años 60 con un resultado efectista, pero del que se deduce cierta visión crítica. A Hamilton se le considera el padre del pop art europeo por el cartel que diseñó con ocasión de la exposición de
This is tomorrow, en 1956, titulado
¿Qué es lo que hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas?: un
collage creado a partir de la apropiación de imágenes de los medios de comunicación que, al ser descontextualizadas, cobraban nuevos sentidos. Cabe recordar que es en este cartel en el que aparece por primera vez la palabra "pop".
La descontextualización de imágenes y objetos no era, sin embargo, una aportación novedosa de Hamilton, pues fueron los dadaístas los pioneros en poner en práctica esta estratagema conceptual.
Duchamp, cuya obra y lenguaje artístico tanto influyó en la del artista británico, fue uno de sus más destacados representantes. “Me convirtió en el pintor que soy. Gracias a Marcel conseguí darme cuenta de ello”, decía Hamilton sobre Duchamp, a quien la exposición dedica un espacio destacado al poner el énfasis en el pormenorizado análisis que hizo el británico de la célebre obra del francés
La novia desnudada por los solteros o también llamada
El gran vidrio. Un documental de Pascal Goblot contribuye a conocer mejor cuál fue la estrecha relación que mantuvo Hamilton con la obra del maestro de la confusión.
[La obra de Duchamp] revela una mano de fina sensibilidad, un ojo de gusto intensamente personal y una mente capaz de atrapar pensamientos clave de nuestra época y traducirlos a una sutil expresión plástica (Richard Hamilton)
La huella del
dadaísmo es posible encontrarla también en una serie de grabados al aguafuerte titulada
Variations on the theme of a Reaper, de 1949, en la que Hamilton aborda la mecanización explorada por esta corriente como llamada de atención ante la creciente alienación del ser humano. El carácter experimentador del británico lo pone de manifiesto en
Swingeing London 67, una fotografía de Mick Jagger esposado junto a Robert Fraser que alteró hasta siete veces sirviéndose de diferentes técnicas: serigrafía, óleo, esmalte,
collage, tinta o
gouache. Ese diálogo entre la
fotografía y la pintura también fue explorado por el artista en la serie
People, en la que ensayó con la ampliación del detalle fotográfico, al que aplicó óleo con el resultado de que los elementos se convierten en manchas informes, como ocurre en
Trafalgar Square, de 1965. El recurso a la técnica mixta de fotografía y pintura también aparece en
Portrait of the artista by Francis Bacon, de 1970, en la que Hamilton indaga en la obra del artista estadounidense y la angustia que proyecta en su pintura.
Me gustaría pensar que el propósito de mi arte es la búsqueda de lo que hay de épico en las actitudes y los objetos cotidianos (Richard Hamilton)
De la serie de obras tituladas
Toaster, de la década de los 60, en la que sustituye su apellido por el de la marca del producto subyace una lectura filosófica sobre la posibilidad de que el artista esté reivindicando su “yo” a partir de ese gesto. Lo mismo ocurre en
Advertisement, de 1975, en la que convierte su nombre en una marca comercial. La serie
Shit and flowers no deja lugar a dudas de la formación pictórica de Hamilton, más allá del propósito irreverente que motivó su creación, como tampoco oculta su interés por el
diseño arquitectónico, las líneas puras y la geometría en la instalación
Lobby, entre otras muchas obras en las que explora estos conceptos. La sala que da por concluida la exposición está dedicada a los
últimos trabajos del artista, entre los que figura un tríptico inspirado en el relato de Balzac
La obra maestra desconocida, que narra la historia de un pintor empeñado en realizar un desnudo femenino perfecto, aunque sin resultado. Hamilton incorporó a su representación de una mujer desnuda tumbada en primer plano los retratos de Poussin –pionero del paisajismo-, Courbet -pionero del realismo- y Tiziano –maestro del color- estableciendo una suerte de genealogía de los artistas que mantuvieron un duelo irresuelto con la práctica de la pintura. ¿Revelador?
Información sobre la exposición: Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini
Fechas: del 27 de junio al 13 de octubre
Horario: lunes, miércoles, jueves, viernes y sábados de 10:00 a 21:00 horas / domingos de 10:00 a 14:30 horas
Entrada: 5 euros (incluye el resto de exposiciones temporales) o 13 euros (incluye la entrada a la exposición
Mitos del pop del Thyssen)